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La inmigración es amenaza para gente de Farmers Branch

Dallas. EFE. | 12 de Julio de 2010 a las 00:00
Para los pobladores anglos de Farmers Branch (Texas), la primera ciudad en el país que aprobó una ordenanza para que los dueños de inmuebles exijan a sus inquilinos prueba de su estatus migratorio, la inmigración es una amenaza a su cultura, según un estudio. El informe titulado "Asentamiento inmigrante en los suburbios y la 'amenaza' a la clase media y al estatus: El caso Farmers Branch" advierte en que la raza no es el causante principal por lo que los estadounidenses rechazan a las comunidades inmigrantes. Para Caroline Brettell, antropóloga con la Universidad Metodista del Sur en Dallas (Texas) y coautora del estudio, en la búsqueda de posibles soluciones al problema de la inmigración ilegal se ha dejado de lado a las clases sociales y se maneja la raza como un factor dominante. "Es de humanos el temer cuando existe una amenaza a sus creencias, a sus costumbres, y es allí donde los anglos, especialmente en ciudades como Farmers Branch, con gran aumento de inmigrantes, se aferran y le echan la culpa a los nuevos pobladores y sus deficiencias", señaló Brettell en entrevista con Efe. La antropóloga consideró que éste es el motivo por el que se despiertan "sentimientos colectivos" contra los inmigrantes y surgen las "herramientas legales que pretenden castigar a ese grupo nuevo porque hablan otro idioma y traen costumbres diferentes. En el reporte, en el que también participa la antropóloga Faith Nibbs, se señala además que Farmers Branch es un suburbio que concentró desde hace 50 años a personas de clase media que escapaban de la densidad geográfica de las urbes, como Dallas. "En los suburbios se corre el riesgo de la sobre población de las ciudades grandes, del deterioro de la educación, de la vivienda y también se escapa de la diversidad étnica y racial", señala el informe. El estudio señala que, en esta situación, "cuando los inmigrantes y los anglos de los suburbios se juntan, da como resultado un elemento explosivo, como en el caso de Farmers Branch". En los últimos años, Farmers Branch ha sido objeto de atención nacional desde que el Cabildo aprobó en 2006 una ordenanza municipal que exigía a los dueños de inmuebles a que pidieran a sus inquilinos una prueba de su estatus migratorio. Desde entonces, el Ayuntamiento de esa ciudad ha gastado millones de dólares en defenderse judicialmente debido a varias demandas civiles. De hecho, en marzo de este año un tribunal federal determinó que la ley municipal es inconstitucional porque invade la autonomía de las leyes migratorias de este país, algo que sólo el Gobierno federal tiene derecho a cambiar. Brettell está de acuerdo con el fallo y cree que la solución para que no existan leyes como la de Farmers Branch o la de SB1070 de Arizona está en manos de los políticos y la legislatura federal. Sin embargo, Bretell advierte que para llegar a un consenso y para que la población estadounidense de clase media acepte los cambios culturales de los inmigrantes "va a tomar tiempo, mucho tiempo". "La mayoría cree que unidad patriótica es hablar un solo idioma o tener las mismas costumbres y es por eso que en ciudades como Farmers Branch o en Arizona no existe una aceptación a que se hable otro idioma que no sea el inglés y por eso se maltrata a la educación bilingüe", acotó Brettell. La antropóloga afirmó que entre los anglos "existe miedo a las nuevas instituciones religiosas, a los centros comerciales dirigidos a los inmigrantes con letreros en otros idiomas y se oponen a programas sociales y de salud dirigidos a los nuevos pobladores". De acuerdo a proyecciones de la Oficina del Censo, la población total de Farmers Branch es de 28.000 personas y de ellas el 46,7 por ciento es de origen latino.

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