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Musulmanes celebran su día grande

El Cairo. EFE. | 17 de Noviembre de 2010 a las 00:00
Millones de musulmanes egipcios y de otros países celebraron este miércoles la festividad grande del islam, el "Aid al Adha" o "Fiesta del Sacrificio", en la que, como manda la tradición islámica, se han sacrificado miles de cabezas de ganado pese a ser éste un año marcado por la carestía. La inflación, que ha disparado los precios de los alimentos básicos, no ha impedido que las calles de El Cairo se convirtieran en un improvisado matadero al aire libre, donde se han sacrificado miles de reses. Según el carnicero Salam Salah, "antes el kilo de carnero costaba 28 libras egipcias (4,8 dólares) y ahora vale 40", por lo que la carne es "un producto prohibitivo" en la mesa de muchos egipcios. Por ello, y aprovechando la tradición islámica, que insta a compartir la carne con los más necesitados, las autoridades musulmanas egipcias recomiendan que la del animal degollado se divida en tres partes iguales- una destinada a quien lo compró, otra que se reparte entre los familiares y una tercera que se ofrece a los pobres. Así, los que pudieron permitírselo compraron un carnero y lo sacrificaron con sus propias manos o en una de las miles de carnicerías cairotas, mientras que los más necesitados recibieron una porción de carne de camello, carnero o vaca. En el humilde pueblo egipcio de Kafr Hegazy, a unos 20 kilómetros de El Cairo, el empresario Shaaban Gabalá mantuvo un año más la tradición con el sacrificio al alba de un búfalo para los más pobres de la comunidad. Tras el multitudinario rezo del "Aid" al amanecer, Gabalá pronunció una oración ritual en acción de gracias mientras procedía al sacrificio, que tuvo lugar en una calle llena de barro ante la mirada curiosa de decenas de niños, que disfrutaron del día festivo con ropa y juguetes nuevos. "Es un acto de caridad que hacemos dos veces al año, una en Ramadán y otra en el 'Aid al Adha", explicó a Efe el matarife, capataz de una cuadrilla de carniceros que, una vez afilados los cuchillos, degolló y despedazó al animal con la cabeza en dirección hacia La Meca. La festividad conmemora el sacrificio efectuado por el profeta Ibrahim que ofreció la vida de su hijo Ismael como muestra de sumisión a Dios. Al final, Dios perdonó la vida de Ismael e Ibrahim sacrificó un carnero en agradecimiento, un ritual que pervive hasta hoy como símbolo de generosidad con el prójimo.

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