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Nuevo líder de importante asociación en EU es latino

Washington. La Raza. | 1 de Diciembre de 2010 a las 00:00
De madre cubana y padre argentino, Héctor Villagra, de 42 años, es el nuevo rostro de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en el Sur de California, la organización emblemática de la defensa de los derechos civiles. Es el primer hispano que ocupa el cargo. Tras haber desempeñado el cargo de director legal por un año, reemplazará en la dirección ejecutiva a Ramona Ripston, que ha liderado la organización por los últimos 38 años, se anunció ayer. Villagra se incorporó a la ACLU regional en 2005, y se ha distinguido en siete casos de derechos civiles, entre ellos la defensa que hizo en 2008 de la Orden especial 40 del LAPD, que prohíbe a los agentes de este cuerpo indagar o iniciar investigaciones a partir del estatus migratorio de los residentes. En una entrevista con este diario, el sucesor de Ripston dijo que se propone levantar el perfil de la organización entre los hispanos, pues reconoce que los logros e importancia de la ACLU son poco conocidos entre ellos. De entrada, quiere que su organización pase a llamarse "ACLU del Sur de California"’ (en lugar de A-C-L-U Southern California) para hacerla más reconocible para este conglomerado."Necesitamos trabajar muy duro para aumentar la membresía y el apoyo de la comunidad latina, porque muchas de las batallas que vienen, beneficiarán a esa comunidad y a la comunidad inmigrante". Villagra agarra el timón cuando van en aumento la xenofobia y discriminación contra los trabajadores extranjeros."En la historia de este país, en tiempos difíciles siempre han habido quienes buscan chivos expiatorios, y los inmigrantes siempre han sido un grupo perfecto para jugar ese papel", expresó. Anticipa que en el futuro va a ser más común encontrar iniciativas de ciudades y condados para tomar en sus manos las leyes de inmigración, que son del ámbito federal. Y la razón de esto, señaló, es que el Gobierno Federal ha sido incapaz de aportar una solución a la crisis de los 12 millones de sin papeles que viven en este país. Esto puede conducir, según él, a que se arreste a las personas por la mera sospecha de su estatus migratorio, y a un mayor uso de los perfiles raciales, para detener e interrogar a personas que parecen latinas. El otro frente de la ACLU, dijo, serán el de la educación, en el que la ACLU tiene un buen fogueo. La organización logro revertir un plan de recorte de plantilla del LAUSD, que hacía recaer el mayor porcentaje de despidos –hasta 60% y 70%-- en las escuelas donde predominan estudiantes latinos. Los problemas del erario y subsecuentes recortes a la instrucción pública, explicó, han hecho de la educación un importante terreno de lucha de los derechos civiles. Y es una de sus prioridades como nuevo director ejecutivo."Los estudiantes que están aprendiendo el inglés, los estudiantes que no han recibido toda la educación que necesitan y se encuentran en el quinto y sexto grado y necesitan lectura o atención adicional, esos son los primeros programas que son eliminados". Desde niño experimentó en carne propia las crueldades de la xenofobia. Cuenta que en una ocasión, sus padres no pudieron rentar un apartamento después que el mánager se diera cuenta de que sus padres hablaban español. Esta organización recibe alrededor de diez mil denuncias al año, y aunque tiene un prespuesto de seis millones de dólares y buenos recursos, sólo está en condiciones de hacerse cargo de los más importantes, los que tienen impacto en muchas personas. Entre los casos que ocupan a la ACLU en la actualidad, está la vigilancia policial a los musulmanes después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Una de las cosas que más le preocupan es la modalidad de infiltrar a grupos y organizaciones islámicas para "fomentar actividades ilegales". "Hay personas que creen que los fines justifican los medios, y cuando uno critica al Gobierno se corre el riesgo de ser acusado de no ser patriótico". Mientras, Ripston no se retira del todo del todo de los ajetreos de la ACLU, pues a partir de enero continuará como directora emérita, y trabajará estrechamente con Villagra, así como en temas que le intersan particularmente, como los derechos de los desamparados.

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