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No parará lucha por reforma migratoria en Estados Unidos

Washington. PL. | 19 de Diciembre de 2010 a las 00:00
El rechazo nuevamente en el Senado estadounidense al proyecto de ley Dream Act llenó de frustración a millones de personas que lo veían como el paso inicial hacia una reforma integral de las leyes migratorias. Sin embargo, los que promovieron la iniciativa aseguran que habrá muchas veces y nuevos intentos con la esperanza de sacar adelante la modificación de la ley para proteger a los cerca de 11 millones de personas que en este país viven en la sombra, atemorizados y con la zozobra de ser deportados. De nada sirvieron las huelgas de hambre, los arrestos, las historias de estudiantes destacados con la amenaza de ser deportados, las marchas y protestas. Los jóvenes vieron la víspera cómo el proyecto de ley Dream murió en el Senado, sin contemplaciones, comenta el diario californiano La Opinión. Los 55 votos a favor y 41 en contra marcaron un nuevo fracaso para la propuesta. Cinco demócratas y 36 republicanos se opusieron a la medida. Entre los votos a favor figuraron 52 demócratas y tres republicanos. Necesitaban 60. Pese a que fue modificado, el proyecto no pasó el valladar que alzaron sus detractores y el sector más conservador de la sociedad estadounidense. No obstante algo quedó claro: la más numerosa minoría del país, la hispana sacará sus cuentas a la hora de votar en las elecciones de 2012. Desde ahora sus integrantes dejaron claro que "quienes votaron en contra traicionaron a sus comunidades y lo lamentarán en las elecciones", sentenció la activista Gaby Pacheco. Al respecto, opositores como el senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, justifican su actitud. "No vamos a pasar Dream Act hasta que aseguremos la frontera. Hay una guerra en México que está amenazando nuestra seguridad nacional", uno de los argumentos de una interminable lista de reparos esgrimida por los republicanos. Por su parte, la presidenta del Consejo Nacional de la Raza, Janet Murguía, al criticar la postura opinó que mientras no se llegue a una versión unificada, la respuesta siempre va a ser no. El propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama, estima que el asunto no se acaba aquí. En su opinión las luchas por los derechos civiles requieren de mucho empuje y varios intentos. El principal impulsor de la propuesta, el demócrata Richard Durbin, aseguró que no se dará por vencido. Su colega Charles Schumer, presidente del Subcomité de Inmigración, enfatizó que la reforma migratoria está difícilmente muerta. "Creo que podemos avanzar el próximo año. Será difícil ganar apoyo, pero podemos lograrlo", agregó. Pese al optimismo de varios políticos del partido en el Gobierno, el Congreso demostró una vez más su escasa capacidad de alcanzar resultados en este campo, no importa quién gobierne, demócratas o republicanos fracasaron en unificar criterios sobre el asunto migratorio. Una vez más el Dream Act chocó en el Senado después de que los demócratas no lograron reunir los 60 votos necesarios para limitar el debate sobre el proyecto y proceder a la votación. Los argumentos de los republicanos para oponerse son reiterativos: la medida, dicen, equivale a la "amnistía" de inmigrantes ilegales. El Dream Act, según comentaristas políticos, tendrá una vez más siempre. El sueño para alcanzar una vía a la ciudadanía para jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos antes de los 16 años y han vivido de forma continuada en el país durante al menos un lustro, entre otros requisitos, como el cursar dos años de estudios universitarios o inscribirse en las Fuerzas Armadas, volverá. El propio presidente Obama estima que el pueblo estadounidense se merece un serio debate en inmigración y es "el momento para que la retórica polarizada desaparezca de nuestra escena nacional".

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