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Aumenta el abuso sexual de menores hispanos

Washington. La Raza. | 27 de Diciembre de 2010 a las 00:00
El abuso sexual jamás cruzó por la mente de Ramiro cuando a la edad de 14 años salió de su natal Oaxaca para los campos de California. Para este joven indígena las violaciones eran cosas de mujeres. Hoy sabe que estaba equivocado. "Llegué a pensar que era el único al que le había pasado algo así, pero hay otros que no quieren hablar de eso y se debe decir la verdad de lo que está pasando en la frontera, ahí a uno lo golpean, lo violan, dicen que nomás a las mujeres, porque lo malo es que los hombres no hablan", comenta Ramiro, quien prefirió dar sólo su primer nombre. El archivo médico de Ramiro demuestra que sufrió abuso físico y violencia sexual en la zona fronteriza de San Diego, sector por donde ingresó con la ayuda de un coyote que terminó siendo su abusador. En 2005, una encuesta realizada en esa franja encontró que de 17,337 personas sobrevivientes a un abuso sexual, cerca de 8,000 eran hombres, según entrevistas realizadas entre pacientes de Kaiser Permanente en San Diego. David Lisak, director del centro de investigación de traumas relacionados al abuso sexual de varones de la Universidad de Massachusetts en Boston, explicó que a diferencia de las niñas el abusador de niños varones es una persona fuera del núcleo familiar y se da con mayor frecuencia en las comunidades donde existen altos índices de pobreza o donde hay una separación de los padres. "Los abusadores saben que los niños son vulnerables y los depredadores están buscando a estos menores", apuntó Lisak, fundador del grupo 1in6 Inc., una organización sin fines de lucro que ofrece apoyo y recursos para los hombres que han vivido experiencias sexuales no deseadas o abusivas en la infancia Basado en investigaciones nacionales de Lisak, uno de cada seis menores ha sido atacado sexualmente antes de cumplir los 17 años. Sin embargo, la profunda ignorancia acerca del abuso sexual de hombres y niños ha fomentado una cultura de silencio entre los varones hispanos, explica Emiliano Díaz de León, miembro de la organización 1in6. "El abuso de niños latinos es difícil de cuantificar, sabemos que pasa, pero no lo están denunciando, algunos porque no son bilingües o tienen miedo de ir a la policía, a los hospitales porque piensan que las agencias están colaborando con migración y los pueden deportar o porque piensan que si hablan del tema arrastrarán problemas para sus familias", explicó Díaz de León. La dimensión del problema se profundiza frente a las actuales condiciones en las que operan los centros de detención de migrantes, donde la sobrepoblación y el abuso generan altos índices de violencia sexual entre los detenidos. "Una vez que los deportan es difícil que los migrantes puedan acceder a programas de ayuda en sus países de origen", recalcó. En 2008 casi 10 de cada 100 migrantes arrestados intentando cruzar ilegalmente la frontera, era un menor, según estadísticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos. Michelle Brané, directora de la Comisión de Asilo y Refugiados con sede en Nueva York, detalló que en 2007 más de 8,300 menores fueron destinados a albergues migratorios. La gran mayoría en edades que oscilan entre los 14 y 17 años y dijo haber sufrido abusos como asalto, violación, aparte de pasar hambre y daño emocional. El abuso sexual tiene consecuencias devastadoras en las víctimas, quienes revelan tendencias elevadas de suicidio, depresión, alcoholismo y muchos recurren a la adicción a drogas para superar los efectos emocionales y sociales del trauma que han sufrido. Estadísticas demuestran que la mayoría de los abusos de niños varones son cometidos por otros hombres y sólo en un 30% son las mujeres quienes abusan de un niño. La percepción de que los adultos siempre son los que abusan de un niño es errónea, recalca Lisak, "un menor que está siendo abusado puede a su vez estar abusando de otros niños. Esta situación es un escenario muy común". Pese a los obstáculos de educación y niveles de pobreza, la comunidad hispana puede ser de gran apoyo para un niño abusado. "Es necesario el apoyo del vecino, de las familias, los compadres. No es una situación fácil de hablar, pero entre más rápido se detecte el problema y se busque asistencia profesional, hay mas probabilidad de que ese niño logre sanar sus heridas. Realmente se puede cambiar la vida de un niño si la comunidad pone de su parte", aseveró Díaz de León, quien como Ramiro también fue abusado en su niñez.

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