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Republicanos pugnan por más redadas y expulsiones masivas

Nueva York. La Jornada. | 28 de Enero de 2011 a las 00:00
El gobierno de Barack Obama ha deportado una cifra sin precedente de inmigrantes, con un costo aproximado por cada afectado de más de 12 mil dólares, pero esta semana la mayoría republicana en la Cámara de Representantes indicó que presionará para realizar más redadas y más expulsiones masivas de inmigrantes. Aunque el presidente Obama reiteró su compromiso de promover una reforma migratoria que incorpore una vía hacia la regularización de millones de indocumentados que “viven en las sombras”, la nueva mayoría republicana en la cámara baja ha dejado clara su intención no sólo de promover más deportaciones masivas, sino de anular todo intento para otorgar la legalización. En una audiencia el miércoles pasado, Lamar Smith, el nuevo presidente del Comité Judicial de la cámara, afirmó que con una tasa de desempleo que supera el 9 por ciento, “a los ciudadanos y a los inmigrantes legales no se les debería obligar a competir con trabajadores ilegales por empleos”. Criticando la política de Obama de cesar en gran medida las redadas masivas de inmigrantes en sus centros de trabajo realizadas de manera espectacular por el gobierno de George W. Bush en sus dos últimos años, Smith agregó que “es difícil imaginar un peor momento para reducir los esfuerzos de aplicación de la ley a sitios de trabajo por más de la mitad”. Poco después de llegar a la Casa Blanca, Obama giró el esfuerzo de control migratorio a un enfoque sobre los patrones que contrataban a indocumentados en lugar de redadas de sus trabajadores como una manera menos brutal de expulsar a trabajadores con documentos falsos de las nóminas. Y se enfocó en la deportación de inmigrantes con historiales criminales. Sin embargo, el gobierno de Obama logró números de deportaciones sin precedente en tiempos recientes: en el año fiscal 2010 deportó a 393 mil 862 indocumentados, 6 por ciento más que lo logrado en 2008 (último año de Bush). El número de inmigrantes con historiales criminales fue de 195 mil en 2010, un 70 por ciento más en ese rubro que 2008, según cifras oficiales. Mientras tanto, el ingreso de indocumentados a este país se ha reducido en los últimos años, en parte por la crisis económica en este país y por mayores dificultades para cruzar (el gobierno de Obama también ha incrementado el número de agentes de la Patrulla Fronteriza, ha desplegado Guardia Nacional en algunos puntos y ha empleado nuevas tecnologías para vigilar la línea fronteriza). Las deportaciones, resulta, son caras. En la misma audiencia, el subdirector del servicio de inmigración y aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) Kumar Kibble informó a los legisladores que cada deportación le cuesta al gobierno federal aproximadamente 12 mil 500 dólares. Según cálculos de la agencia Ap, eso implica que los 393 mil deportados en 2010 le costaron al gobierno casi 5 mil millones de dólares. Pero a la vez, parte de este enfoque sobre las deportaciones es que, como ha sido durante los últimos años, la inmigración continuará como tema político que los republicanos desean explotar en torno a las elecciones nacionales de 2012, y por lo tanto han dejado claro que mantendrán un enfoque constante en el asunto. Agrupaciones pro inmigrantes han denunciado estas intenciones. Ali Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, declaró que las redadas y deportaciones masivas son “extremamente caras e inefectivas” y sólo llevan a los inmigrantes a vivir “aún más profundamente en las sombras”. Insistió en que mayores acciones punitivas, “sin un mecanismo que legalice a trabajadores o les permita ingresar al país legalmente, es una receta para el fracaso”.

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