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Cae la migración mexicana a EU

Ciudad de México. Impre. | 5 de Marzo de 2011 a las 00:00
Las historias de los mexicanos que retornan a sus comunidades de origen o que pasan de boca en boca sobre desempleo, acoso por racismo o leyes antiinmigrantes en Estados Unidos repercutió en los últimos años en la desmotivación para emigrar: una tercera parte claudicó. Entre el año 2000 y 2010 la cifra tuvo un saldo promedio anual de 145,000 mexicanos que optaron por quedarse en el país, de acuerdo con cifras más recientes del censo de población y vivienda del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). El ejercicio demográfico más importante que cada década realiza el país arrojó que en el quinquenio anterior a 2005 el número de emigrantes fue de 1.6 millones; y para el período 2006 a 2010 fue de 1.1 millones. "Al comparar estas cifras con el Censo 2000 se observa que el número de migrantes internacionales se redujo en 31.97%", precisó INEGI. La disminución de la emigración está estrechamente relacionada con la crisis económica que atormentó a Estados Unidos desde 2007, derivada del mercado inmobiliario en la que estaban relacionados indirectamente muchos mexicanos indocumentados en Estados Unidos, señalan expertos. "El sector de la construcción, del que dependían muchos inmigrantes, fue semiparalizado y eso golpeó sus ingresos", comentó Germán Vega, analista del tema migratorio del Colegio de la Frontera Norte. "Como consecuencia, ante la mano de obra barata que ya no era necesaria surgieron en parte varias leyes racistas en Estados Unidos". Entre las de mayor trascendencia, se cocinan en 41 estados propuestas que buscan negar la nacionalidad estadounidense a los hijos de indocumentados o negar servicios de salud y educación. Por el lado de México, el empobrecimiento creciente de las comunidades rurales sin tradición de migración no ha permitido que otros nuevos perfiles de migrantes emprendan el camino hacia el norte como ocurrió antaño. Hoy lideran la lista de emigración los mismos estados que durante décadas han sido expulsores de mano de obra, con la sorpresa de Guanajuato (centro) que desplazó a Michoacán y Jalisco en el primer lugar con 10.8% del total de los migrantes; en tanto michoacanos y jalicienses representaron en igualdad un 7.7%. Le siguieron el Estado de México con 6.8%, Puebla (6.6%), Veracruz (5.6%), Oaxaca (5.3%), Distrito Federal (4.5%) y Guerrero con 3.9% como las entidades de mayor migración. La inseguridad en la frontera relacionada con narcotraficantes que acaparan las rutas de indocumentados es también un factor de inhibición, denunciaron organizaciones civiles de los estados fronterizos donde los secuestros y extorsiones de migrantes son ingresos activos para el crimen organizado. Tras la muerte de los 72 indocumentados en San Fernando, Tamaulipas, la Casa Migrante Jesús de Nazareth, en la vecina ciudad de Nuevo Laredo, reportó un caída de hasta 50% del flujo de atención a migrantes, tanto centroamericanos como mexicanos. Esta y otras anécdotas de las penurias de los emigrantes afectados cambió la manera de relacionarse entre los mexicanos que regresan a sus comunidades de origen y quienes se quedaron con la expectativa de que el progreso podría ser por esa vía. "Antes hacían todo lo posible porque se creyera que les había ido bien y que eran triunfadores, pero la realidad los ha rebasado y ahora no les importa contar el dolor que han pasado, los maltratos que han sufrido en Estados Unidos o en otro sitio fuera de su casa", comentó Angélica Ojeda, especialista en Psicología del Migrante de la Universidad Iberoamericana. "Quienes regresan quieren justificar por qué no lograron el sueño americano y quedaron peor: sin dinero. Eso desmotiva a cualquiera que lo escuche".

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