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Remesas de mexicanos detuvieron su caída el año pasado

Ciudad de México. OEM. | 7 de Marzo de 2011 a las 00:00
Las remesas, que venían en picada desde 2008, detuvieron su caída el año pasado. La captación durante el periodo de enero del 2007 a diciembre del 2010 alcanzó 93 mil 658.40 millones de dólares, de los cuales en 2007 fueron 26 mil 68.7 millones; en el 2008, se redujeron a 25 mil 137.4; en el 2009, disminuyeron también a 21 mil 181.2, y en el 2010 hubo un mínimo repunte hasta llegar a 21 mil 271.19 millones de dólares, es decir, mil 329 millones menos que la estimación realizada por el Banco Mundial. Las cifras de la Subdirección de Análisis Económico de la Dirección de Servicios de Investigación y Análisis, órgano técnico de la Cámara de Diputados, así lo señala en la investigación "La captación del flujo de Remesas en México para el periodo enero del 2007 a diciembre del 2010", realizada por el especialista parlamentario Reyes Tépach M. a partir de las informaciones del propio Banco Mundial. Al clasificar los envíos de remesas a nuestro país, el investigador parlamentario se remite al planteamiento del especialista Rodolfo Tuirán acerca de las tres categorías en las cuales se ubican los factores que explican la migración de la población mexicana hacia Estados Unidos: la oferta-expulsión de fuerza de trabajo, dada por la insuficiente dinámica de la economía nacional para absorber el excedente de la fuerza de trabajo y la necesidad de buscar salarios más atractivos; la demanda-atracción, dada por la evolución de los sectores agrícola, industrial y de servicios de la Unión Americana y la demanda de fuerza de trabajo inmigrante, y los factores sociales, que ligan a los inmigrantes con la familia, los amigos, las comunidades de origen y destino, y que son determinantes para reducir los costos y riesgos asociados con el movimiento migratorio hacia los Estados Unidos. También refiere el planteamiento de otro especialista, José Luis Ávila, quien afirma que los países expulsores de migrantes hacia otras naciones, como México, reciben al menos dos beneficios por esta práctica: reducen las presiones en su mercado laboral, porque a través de la demanda atracción del país destino, se absorbe parte del exceso de la oferta laboral del país expulsor de mano de obra, y la captación de remesas familiares, que se definen como las transferencias de ingresos, monetarios y no monetarios, que los inmigrantes internacionales realizan desde los países de destino a sus países de origen. Alude a una exposición más de Ávila acerca de que en México el flujo de remesas que ingresan se puede clasificar en cinco categorías: las transferencias realizadas por los inmigrantes permanentes, es decir, las personas que residen en Estados Unidos; las transferencias de los inmigrantes temporales, es decir, quienes trabajan un breve lapso en Estados Unidos y mantienen su lugar de residencia habitual en México. En esta categoría, explica, se incluyen tanto los envíos que efectúan los inmigrantes que permanecen en Estados Unidos por un periodo breve (algunas semanas o meses), como el ingreso por trabajo, o una fracción, que ganan los trabajadores fronterizos (commuters), esto es, las personas que residen en la franja fronteriza de México y diariamente se trasladan a Estados Unidos para trabajar. Asimismo menciona: los envíos efectuados a México por los descendientes de inmigrantes nacidos en Estados Unidos; el flujo de bienes y recursos financieros (bienes muebles y ahorros) asociados a la migración de retorno (por cambio de residencia) de connacionales inmigrantes; y el ingreso que reciben del exterior, por concepto de jubilaciones y pensiones en general, los nacionales que en el pasado fueron inmigrantes, permanentes o temporales en Estados Unidos. Los beneficios de las remesas Reyes Tépach, al contextualizar a México en el flujo internacional de remesas, explica que la migración generada por los flujos poblacionales que se trasladan de su país de origen a otro en busca de mejores oportunidades de empleo, causan al menos dos externalidades positivas en el país expulsor: "Permite un importante flujo de remesas a favor de los familiares ascendentes y descendentes del inmigrante, con efectos positivos en la microeconomía familiar (incremento del poder de compra de los hogares beneficiados); y en la macroeconomía del país (diseño de proyectos productivos en las comunidades expulsoras); y distiende las presiones existentes en el mercado laboral, al demandar mano de obra que no se puede emplear en el país expulsor por la precaria actividad económica". Y al extenderse hacia el área internacional, dice que el flujo migratorio mundial, particularmente con fines laborales, generó 385 mil millones de dólares por concepto de remesas en el ámbito mundial en el año 2007, "y las proyecciones del Banco Mundial para el año 2012 estiman que éstas ascenderán a 499 mil millones de dólares". También alude a las regiones del mundo en desarrollo que captan las mayores cantidades de remesas. Con fundamento en las estimaciones del Banco Mundial, señala que para el año 2010 son: el este de Asia y el Pacífico, con 106 mil millones de dólares (21.1 por ciento del flujo total que se dirige hacia los países en desarrollo); el sur de Asia, con 92 mil millones (18.4 por ciento), y América Latina y el Caribe, con 69 mil millones de dólares (13.8 por ciento). Para el año 2011 América Latina y el Caribe verían descender esas captaciones hasta 62 millones de dólares y para 2012 el flujo volvería a la cifra del año pasado, es decir, 69 millones. Al puntualizar el caso de México y como consecuencia de la dinámica migración existente en el corredor México-Estados Unidos, las proyecciones del Banco Mundial precisan que al cierre del año 2010, nuestro país se ubicó en el tercer lugar mundial con 22.60 millones de dólares anuales (y primero en América Latina y el Caribe), por debajo de la India y China, naciones que captarán 55 y 51 mil millones de dólares, respectivamente; y superando a países como Filipinas, Francia, Alemania, Bangladesh, Bélgica y España. En el segmento del análisis sobre el flujo nacional de remesas, de acuerdo a la información proporcionada por el Banco de México, el investigador parlamentario afirma que durante el periodo de enero del 2007 a diciembre del 2010, el flujo agregado de remesas que captaron los hogares del país fue de 93 mil 658.40 millones de dólares, de los cuales en el 2007 se obtuvieron 26 mil 68.7 millones. Explica que en 2008 la llegada del flujo de remesas familiares se redujo en 931.3 millones de dólares con respecto a los ingresos obtenidos en el año 2007, mientras que en 2009 fueron 3 mil 956.2 millones menos que los obtenidos durante el año 2008; y durante el 2010 el aumento registrado fue de 90 millones respecto a lo que ingresó en el 2009. "En términos reales, se observa que del año 2007 al 2008 la captación de remesas se redujo en 3.57 por ciento; del 2008 al 2009 disminuyó en 15.74 por ciento, y del 2009 al 2010 se incrementó en 0.42 por ciento". Flujo en las entidades Conforme a las cifras y al análisis por entidad federativa, la explicación es que durante el periodo de enero del 2007 a diciembre del 2010, los cinco estados del país que captaron el mayor flujo de remesas en millones de dólares fueron: Michoacán, con 9 mil 123.50; Guanajuato, con 8 mil 601.20; Estado de México, con 7 mil 616.90; Jalisco, con 7 mil 420.30, y Veracruz, con 5 mil 886.30. Contrastando los cinco estados del país que captaron el menor flujo de remesas en millones de dólares fueron: Baja California Sur, con 134.20; Campeche, con 267.40; Quintana Roo, con 373.10; Yucatán, con 481.10, y Tabasco, con 572.50. Otros datos que presenta el investigador son los que atañen al cuarto trimestre de 2010 en las entidades federativas. Los cinco estados del país que captaron más remesas familiares también en millones de dólares fueron: Michoacán, con 510.8; Guanajuato, con 466.2; Jalisco, con 425.9; Estado de México, con 381.2, y Puebla, con 331.0. En sus conclusiones, el análisis precisa que "el flujo de remesas que ingresan al país se puede clasificar en cinco categorías: las transferencias realizadas por los inmigrantes permanentes; las transferencias de los inmigrantes temporales; los envíos efectuados a México por los descendientes de inmigrantes nacidos en Estados Unidos; el flujo de bienes y recursos financieros (bienes muebles y ahorros) asociados a la migración de retorno (por cambio de residencia) de connacionales inmigrantes; y el ingreso que reciben del exterior, por concepto de jubilaciones y pensiones en general". También... "México ocupa el primer lugar mundial en expulsar migrantes y el tercer lugar mundial entre los países que captan remesas internacionales, por debajo de la India y China. Asimismo, ocupa el primer lugar entre las naciones de América Latina". Y, además: "Existe una relación entre los estados mexicanos expulsores de migrantes y los que captan remesas familiares".

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