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Inmigrante sobrevivió al genocidio de Rwanda pero la mata de hambre el sistema médico de EU

Washington. Notifam. | 14 de Marzo de 2011 a las 00:00
Una inmigrante de Ruanda que sobrevivió el genocidio de 1994, ahora ha tenido su vida mortalmente afectada con el hambre y la deshidratación. Según se informa, un hospital estadounidense afiliado con la Universidad de Georgetown decidió que el cuidado de la mujer que perdió su seguro de salud era demasiado costoso. El periódico Los Tiempos de New York (New York Times/NYT) informó que a, de 58 años de edad, abuela y refugiada del país de Rwanda afectada por la guerra civil, se le ha negado comida y agua desde el 19 de febrero, luego que le removieron su sonda naso gástrica. “Todo es por la cuestión del dinero”, le dijo su hijo Jerome Ndayishimiye, de 33 años de edad, a la NYT. “Ahora somos espectadores impotentes, viendo a nuestra madre morir”, él dijo. “En nuestra cultura, nosotros nunca hubiésemos sentenciado una persona a morir de hambre”. A diferencia del caso de Terri Schiavo, cada uno de los miembros de la familia de Nyirahabiyambere ha estado abogando por su derecho a vivir. Desde el pasado mes de abril, Nyirahabiyambere ha estado severamente discapacitada luego de sufrir un derrame cerebral. Durante los pasados ocho meses, ella ha estado bajo el cuidado del Hospital de la Universidad de Georgetown (Georgetown University Hospital), una entidad sin fines de lucro, la cual es administrada por la Corporación Salud Médico Estrella (MedStar Health Corporation), afiliada a la universidad católica del mismo nombre. La NYT informó que el hospital, frustrado porque la mujer carecía de seguro y no le era posible pagar por sus gastos médicos, acudió ante un tribunal en la ciudad de Alexandria en el Estado de Virginia, para que se le nombrara un tutor legal a Nyirahabiyambere, de modo que el hospital pudiese librarse de ella, en base a que la familia no se decidía sobre lo que se debía hacer. De igual manera, la NYT informó que los hijos varones de Nyirahabiyambere – inmigrantes que huyeron de la violencia en Ruanda y han logrado abrirse camino en la vida comenzando con empleos de ínfima importancia hasta obtener maestrías académicas – perdieron el control sobre la situación de su madre, cuando el juez Nolan B. Dawkins del Tribunal de Circuito de Alexandria nombró a la abogada Andrea Sloan como su tutor legal. Sin embargo, parece haber un conflicto de intereses en cuanto al nombramiento, dado que Sloan fue recomendada por el abogado del Hospital de la Universidad de Georgetown, a pesar de que la familia había solicitado que se nombrase a un abogado independiente para representar los intereses de su madre. La NYT también informó que Sloan ordenó el traslado de su madre a un asilo de ancianos en el pueblo de Millersville en el Estado de Maryland. El hospital entonces acordó pagar los gastos del cuidado en el asilo de ancianos. Sin embargo, el compromiso del Hospital de la Universidad de Georgetown de asumir la responsabilidad financiera no duró mucho. Sloan entonces hizo arreglos para que Nyirahabiyambere fuese trasladada a un centro de cuidado paliativo, donde se le removería su sonda naso gástrica, dejándola así que se muriera de hambre. Sloan le explicó a la NYT que la familia no tenía derecho a la obtención de los recursos hospitalarios que podrían ser asignados a otras personas con mejores oportunidades de mejoría. “Los hospitales no pueden cubrir los gastos médicos de un pariente para que permanezca en el hospital, de tal modo que la familia cuente con un periodo de duelo y aceptación, si es que eso llegase a suceder”, señaló Andrea Sloan en una nota de correo electrónico que le envió a la NYT. “Genéricamente hablando, ¿qué derecho tiene un familiar o una persona de controlar los poco recursos de cuidado médico disponibles, en una situación donde la prognosis es tan pobre, y para el detrimento de otras personas que realmente podrían beneficiarse de los mismos?” La NYT informó que uno de los hijos de Nyirahabiyambere le envió una carta de protesta a Sloan en que indicó que “La terminación de la vida de una persona por hambre es un acto moral grave y no reconocido en la cultura del pueblo de Ruanda”. Sloan, sin embargo, respondió que ella estaba tratando de entender “su cultura”, y preguntó con ironía, “¿Entonces las sondas naso gástricas no son parte de su cultura?” Ella dijo que, a menos que ellos pudiesen probar que a su madre le gustaría vivir “con una sonda naso gástrica, en pañales, sin poder comunicarse con persona alguna, y viviendo en un asilo de ancianos”, ella no iba a ordenar que le volvieran a colocar la sonda naso gástrica. La NYT puntualizó que Nyirahabiyambere, la esposa de un ministro bautista, vino a los Estados Unidos de América luego de sobrevivir los horrores del genocidio y la violencia ruandesa en los campos de refugio, donde la familia quedó separada, donde también quedó viuda, y donde se vio obligada a sobrevivir en la selva por un tiempo. Sus hijos, que se hicieron ciudadanos estadounidenses, se la trajeron a América, donde ella encontró empleo que le concedía unos beneficios de cuidado médico. Nyirahabiyambere, sin embargo, perdió su seguro médico, porque ella dejó su empleo para acompañar a su hijo mayor a Virginia y ayudarlo con el cuidado de los nietos de su hijo. Generalmente, el seguro médico estadounidense está unido al empleo que se tiene, por lo que no es posible para el individuo continuar con dicho seguro médico cuando cambia de empleo. En el sitio cibernético del Hospital de la Universidad de Georgetown, se dice que ellos proveen “consuelo físico y espiritual a los pacientes y sus familiares, en consonancia con la tradición jesuita de cura personalis – el cuidado de la persona”. El hospital rehusó decirle al periódico la razón por la que se lavaron las manos del caso de Nyirahabiyambere y omitieron intervenir en el curso de acción comenzado por Sloan. El pasado miércoles, LifeSiteNews/Notifam hizo contacto con el asilo de ancianos en Maryland donde residía Nyirahabiyambere. Sin embargo, un vocero del lugar dijo que nadie iba a poder hablar con ellos sobre el caso, y ni siquiera confirmar si estaba viva o muerta. Bobby Schindler de la Red Terri Schiavo para la Vida y la Esperanza (Terri Schiavo Life and Hope Network) le dijo a LifeSiteNews/Notifam que él estaba haciendo intentos para establecer contacto con la familia, pero admitió que era posible que nada se podía hacer, porque ya parecía ser muy tarde.

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