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En san Diego cualquiera consigue un uniforme de Marine

San Diego. Am.com.mx. | 25 de Marzo de 2011 a las 00:00
A simple vista, la camioneta blanca parecía estar llena de marines uniformados como los que cruzan a menudo al puesto fronterizo de la carretera Interestatal 8. Pero un agente de la Patrulla Fronteriza de civil que sirvió en la infantería de marina no se comió el cuento. Notó algo raro y sus sospechas aumentaron cuando el conductor no sabía la fecha en que fue creada la Infantería de Marina, algo que se le inculca a todo marine. Otro agente notó que José Guadalupe Ceja hijo, quien se sospecha es un coyote, no parecía entender inglés. Y él y el chofer tenían una chapa identificatoria con el nombre “López”. Pronto se comprobó que 13 de esas personas eran indocumentados mexicanos y dos eran traficantes que trataban de ingresar al país usando uniformes de camuflaje. Es una nueva y osada táctica de los traficantes de personas, que en su afán por burlar a las autoridades fronterizas ensayan todo tipo de recursos, desde esconder gente en los baúles de los autos hasta hacerse pasar por un equipo de periodistas televisivos que cubren un evento. Con frecuencia los traficantes lucen uniformes militares mexicanos. En un incidente que generó tensiones entre México y Estados Unidos en el 2006, traficantes vestidos como soldados cruzaron el río Bravo y ayudaron a que unos indocumentados se le escurriesen a las autoridades. Pero el empleo de uniformes de los marines parece ser uno de los primeros casos en los que los traficantes se hacen pasar por miembros de las fuerzas armadas estadounidenses. El ex capitán de los marines David Danelo, del Instituto de Investigación de Política Exterior (Foreign Policy Research Institute) de Filadelfia y autor de un libro sobre la frontera mexicano-estadounidense, dice que los traficantes tuvieron la mala fortuna de toparse con agentes bien entrenados, con experiencia militar. “El interrogante es si este método lo han usado con éxito en el pasado. Y la verdad es que no sabemos”, manifestó. El episodio plantea varios interrogantes: ¿Como consiguieron los uniformes? ¿La idea era burlar a los agentes del puesto fronterizo o tenían otros objetivos militares? El Servicio Naval de Investigaciones Criminales (Naval Criminal Investigative Service, o NCIS) --el brazo investigador de la Armada, que incluye el cuerpo de infantería-- está investigando el asunto junto con la Patrulla de Fronteras. “Si se hacen pasar por marines con intenciones delictivas, queremos saber cuáles eran esas intenciones”, expresó Ed Buice, portavoz del NCIS. Buice dijo que no podía comentar detalles de la investigación. “Estoy seguro de que pensaban que los dejarían pasar sin problemas al ver que se trataba de personal militar en una camioneta blanca, con placas gubernamentales”, señaló el portavoz de la Patrulla de Fronteras Michael Jiménez. Pero no fue así. Las autoridades dicen que la camioneta con placas del gobierno le llamó la atención a un agente identificado únicamente como S. Smith, quien conducía un vehículo por la interestatal en la noche del 14 de marzo. La placa de la camioneta tenía un cartel que decía “Gobierno estadounidense. Para uso oficial únicamente”, lo que le pareció sospechoso. Además, uno de los números no reflejaba la luz de su auto igual que los otros. Smith aceleró y pasó a la camioneta para verlos mejor. Notó que el conductor lucía un uniforme militar y que los pasajeros tenían gorras de la infantería de marina. Smith se puso en contacto con sus colegas del puesto fronterizo más cercano y les dijo que investigasen ese vehículo si pasaba por allí. Lo siguió y, al llegar al puesto de control, le preguntó al conductor hacia dónde iban. Le contestaron que a la “Joint Service Base”, o una base de servicios conjuntos. El agente no quedó convencido, especialmente después de ver que uno de los números de la placa había sido cambiado de 0 a 8. Otro agente, identificado como Robinson, también un ex marine, percibió más anomalías: Algunos individuos tenían uniformes de camuflaje del desierto y otros lucían uniformes para la ciudad. Le preguntó a Ceja si era un marine, y el hombre admitió que no, según los documentos. Los agentes identificaron luego a Guadalupe García, otro sospechoso de tráfico de personas, quien habría estado observando a los agentes del puesto de Jacumba, California, de acuerdo con las autoridades. Debajo del asiento de pasajeros de su auto se encontraron insignias de la Infantería de Marina. Arturo Leyva, por su parte, confesó que un individuo que conoció en un bar de la ciudad fronteriza de Calexico le había propuesto que transportase drogas y él se negó, según los documentos presentados al instruirlos de cargos. Las autoridades dijeron que posteriormente los dos se encontraron en un bar de Mexicali y acordaron transportar indocumentados. Le dieron un teléfono celular y lo llamaron el 14 de marzo. Le dijeron que un taxi lo llevaría desde su casa en El Centro a la ciudad fronteriza de Calexico. Una vez allí, los hombres y los indocumentados se encaminaron a un camping de casas rodantes, donde apareció un individuo con un bolso militar lleno de uniformes. El hombre instruyó a Ceja acerca de cómo manejarse con los agentes en la frontera. Debían decir que eran de la base de la fuerza aérea de Yuma. No está claro cómo consiguieron los uniformes. El capitán de los marines Brian Block dijo en el Pentágono que “uno puede ir a cualquier negocio Army-Navy y comprar uniformes viejos, especialmente en la zona de San Diego, donde hay muchos militares. Pero si no tienes una identificación militar, no puedes ingresar a la base”. El abogado de Leyva, Douglas Brown, declaró que su cliente y otros dos ciudadanos estadounidenses se declararon inocentes. El abogado de Ceja, Martín Molina, no quiso comentar el caso. El de García no pudo ser localizado. No se sabe por ahora si alguno de ellos tiene antecedentes militares o conexiones con personal de las fuerzas armadas.

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