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EU estudia posible regreso de dos inmigrantes deportados

Washington. EFE. | 29 de Marzo de 2011 a las 00:00
El Gobierno estadounidense estudia el posible regreso de dos inmigrantes, cuya deportación, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), violó la Declaración Americana de Derechos Humanos, informó este martes a Efe el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL). Las declaraciones de CEJIL tienen lugar tras una reunión entre miembros de ese ente con funcionarios del Departamento de Estado de EE.UU., de la Oficina de Inmigración y Aduanas, del Departamento de Seguridad Nacional y la representación de Estados Unidos ante la Organización de Estados Americanos (OEA). La CIDH concluyó en agosto de 2010 que las deportaciones del mexicano Hugo Armendáriz y de Wayne Smith, de Trinidad y Tobago, violaron la Declaración Americana de Derechos Humanos y pidió que el Gobierno de EE.UU. les permitiera regresar al país. Francisco Quintana, subdirector de programas del CEJIL para Norteamérica, consideró hoy la reunión constituye un paso “muy positivo” ya que después de casi un año no habían tenido la oportunidad de hablar con autoridades estadounidenses para ejecutar la decisión de la CIDH. “Después de esta reunión se presentarán algunas acciones de tribunales nacionales, que esperamos que estén avaladas por las agencias de Estados Unidos”. Lo más importante, dijo, “es que se ha abierto el diálogo que no habíamos logrado tener”. Quintana subrayó que tener una decisión de la CIDH a favor “sienta un precedente en el derecho internacional de los derechos humanos. No sólo Estados Unidos sino cualquier país podría fundamentar sus decisiones en este precedente”. En ambos casos, dijo, prima el interés de los niños, que fueron separados de sus padres sin posibilidad de volver a verlos. Las familias están esperanzadas de poder ver a su seres queridos, aunque la situación del trinitense Wayne Smith es “precaria”, según su abogado Robert Paw. Su esposa tiene cáncer y tiene nietos que no conoce. “Necesitamos cooperación para que (las autoridades) le permitan volver, es una cuestión humanitaria”, aseguró Paw que consideró estos casos como ejemplo del fallido sistema migratorio de EE.UU. El abogado consideró que una reforma migratoria integral ayudaría a resolver casos como estos, pero también acciones intermedias como medidas humanitarias que permitan a las personas que no han cometido delitos serios no ser alejados de sus familias. Smith, traído por su familia a EE.UU. cuando tenía 12 años, adquirió la residencia legal en 1974. En 1990 fue acusado por posesión de cocaína y cumplió una sentencia de prisión de tres años. En 1996 el Gobierno de EE.UU. inició los trámites de deportación, lo que ocurrió en 1998. Armendáriz, por su parte, fue traído a EE.UU. cuando tenía dos años y seis años más tarde obtuvo su residencia legal. En 1995, Armendáriz fue condenado por posesión de cocaína y cumplía su sentencia cuando el Gobierno de EE.UU. inició el trámite de deportación. En ambos casos los abogados argumentaron ante las autoridades de Inmigración que Smith y Armendáriz habían cumplido sus sentencias, se habían convertido en miembros beneficiosos para la sociedad, tenían familias dependientes y pocos o ningún vínculo con los países y las sociedades donde nacieron, pero fueron deportados. La CIDH mantendrá abierto el caso hasta que se cumplan los cuatro puntos que dictaminó: la entrada a EE.UU. de los inmigrantes, que se reabran sus casos, que un juez independiente haga un análisis y que EE.UU. realice cambios legislativos para que los derechos de los inmigrantes sean respetados, indicó Quintana.

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