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Protestan contra la contaminación en los barrios latinos de Chicago

Chicago. EFE. | 24 de Mayo de 2011 a las 00:00
Ocho activistas de Greenpeace escalaron este martes una chimenea de 140 metros de altura en la planta generadora de energía Fisk de Chicago para protestar contra la contaminación en los principales barrios latinos de la ciudad. La protesta, que comenzó al amanecer, está dirigida contra las usinas Fisk y Crawford operadas por Edison International, que es una subsidiaria de la empresa Midwest Generation. Ambas usinas trabajan con carbón y los contaminantes afectan a las escuelas y la zona residencial de los barrios Pilsen y La Villita, en el suroeste de la ciudad, habitados principalmente por hispanos de origen mexicano. Kelly Mitchell, una de las personas que escaló la chimenea, dijo que la organización reclama el cierre de la planta "para limpiar el aire y detener los efectos del calentamiento global". En comunicación telefónica dijo que en todo el país empresas como Edison International "envenenan comunidades con sus plantas de carbón". Según afirmó, "permaneceremos aquí hasta que la empresa escuche nuestro mensaje". Mitchell se ha comunicado por celular con periodistas desde el tope de la chimenea, mientras que en tierra la policía desplegó un cerco sin otra intervención. Grupos ambientalistas han acusado a Fisk de contaminar el aire y contribuir a los altos niveles de enfermedades registradas en la zona, desde bronquitis crónica y asma a cáncer de pulmón y ataques cardíacos. Asimismo, se estima que estas plantas contaminan lo mismo que la emisión de carbono de dos tercios de todos los medios de transporte de Chicago. Según estudios, Chicago tiene la mayor concentración en la nación de personas radicadas cerca de plantas que funcionan con carbón, en su mayoría latinas. El Concejo Municipal de Chicago discute desde hace un año una ordenanza de "generación limpia de energía" impulsada por el concejal Daniel Solís (D-25). La ordenanza obligaría a Fisk y Crawford a dejar de quemar carbón y utilizar gas natural para generar energía. También, sometería a un estricto control de emisión a otras plantas contaminantes que existen en los alrededores de Pilsen y La Villita. La ordenanza establece que si una instalación tiene un promedio trimestral de emisiones que supera los límites federales y estatales, "debe suspender sus operaciones hasta que se instalen controles de contaminación para cumplir con los estándares".

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