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Caso Zoilamérica reaparece en plena campaña electoral

Agencia AP y diario La Prensa. | 29 de Agosto de 2006 a las 00:00
Zoilamérica Narváez, la hijastra del candidato presidencial sandinista Daniel Ortega que lo acusó de haberla violado cuando tenía 13 años, aseguró que seguirá reclamando justicia en su caso en una entrevista concedida a la cadena Univisión. "Tengo que seguir reclamando justicia. Y eso es, eso es mi agenda, eso es lo que a mi me motiva", dijo Narváez, de 38 años, en la trascripción de una entrevista concedida al canal hispano Univisión, que fue publicada el martes por el diario La Prensa. Narváez se decidió a acusar a Ortega en 1997 por "abusos deshonestos, violación y acoso sexual", pero el ex mandatario nunca fue procesado por tener inmunidad parlamentaria. Cinco años más tarde una jueza declaró prescrito el caso. Ortega siempre ha negado que haya cometido esos delitos, pero Narvaéz insiste en que sí ocurrieron y que su padrastro la acosó durante casi 20 años. Asimismo la madre de Zoilamérica y esposa de Ortega, Rosario Murillo, ha defendido a su marido y ahora maneja la campaña presidencial. Narváez dijo que ella tiene sus propios tiempos, al negar que ventile caso nuevamente en momentos en que Ortega es favorito para ganar las elecciones de noviembre. Según ella, lo ha revivido porque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a la cual acudió alegando "negación de justicia" le pidió que actualizara los datos. En el mismo reportaje, el politólogo e investigador Manuel Orozco, del centro de estudios Diálogo Interamericano en Washington, aseguró que "el interés político que pueda tener (Zoilamérica) es destruir a este individuo políticamente (Ortega), dejarlo fuera del campo". El Procurador General, Alberto Novoa, reconoció que lo "que aquí faltó fue la investigación". Narváez dijo que a sugerencia de la Organización de Estados Americanos se entrevistó en 2002 con el presidente Enrique Bolaños, quien le recomendó "consuelo y resignación". Agregó que ella calló, se despidió y se fue porque "era evidente que ellos no iban a hacer nada". Bolaños admitió a la cadena hispana que le aconsejó "resignación en la parte moral", pero luego su gobierno tuvo que negociar con Narváez una indemnización que la CIDH le mandó a pagar. "Resignación en la parte moral. Ella lo que esperaba era compensar la parte moral con un pago. Eso no compensa, pero la parte moral. Allá ella que lo sufrió, es la única que puede consolarse. La demanda vino y le obligan a Nicaragua a pagar. Después ella nos dijo: «No, porque ya me arreglé. Me pagó otro»," asegura Bolaños.

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