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FarmaMundi impulsa proyecto de mejora sanitaria

Alberto Cornejo, http://www.websalud.com/ | 9 de Noviembre de 2006 a las 00:00
La ONG Farmacéuticos Mundi iniciará este mes un proyecto en Nicaragua con el que busca una mejora sanitaria de la población, mediante la creación, entre otras acciones, de ventas sociales de medicamentos, donde las personas con menos recursos podrán comprar medicamentos básicos a bajo coste para tratar las enfermedades más comunes en el país. El objetivo es claro pero no por ello fácil: suministrar a la población más desfavorecida de Nicaragua aquellos medicamentos esenciales y de calidad que los propios servicios de salud del país no pueden proporcionar. Y siempre intentando minimizar de los costes de los mismos. Partiendo de esta iniciativa arranca este mes el nuevo proyecto de FarmaMundi en esta zona de Latinoamérica, territorio en el que la ONG viene trabajando desde hace diez años. Para este cometido, que se llevará a cabo gracias a la financiación concedida por las Juntas de las comunidades de Castilla-La Mancha y del Principado de Asturias, contará con la colaboración de otra asociación no gubernamental: Prosalud. Eugenia García, directora general de FarmaMundi, describe este proyecto como "una continuación a los ya efectuados en la zona, ya que cualquier nueva actuación debe asentarse sobre los resultados obtenidos de las anteriores". En esta ocasión se intentará paliar el mal funcionamiento de los servicios de salud nicaragüenses, los cuales no pueden garantizar el suministro a toda la población de los medicamentos básicos para tratar con efectividad las enfermedades más típicas del país, sobre todo en aquellas zonas menos habitadas. El problema se centra no sólo en la incapacidad de las autoridades, sino también en el hecho de que las farmacias privadas existentes en Nicaragua cuentan con unos precios muy elevados para el nivel de vida de la zona. FarmaMundi se ha propuesto erradicar este problema mediante la creación de las denominadas ventas sociales de medicamentos (VSM), lo que vendría a ser algo similar a una oficina de farmacia donde la población más necesitada pueda encontrar esos fármacos esenciales a un precio menor. Según Eugenia García, "las farmacias privadas no tienen interés en asentar sus negocios en zonas poco habitadas o en municipios donde el nivel de renta sea muy bajo, por lo que la población en esas zonas se encuentra abandonada y sin ningún tipo de acceso a medicamentos". Se estima que más de medio millón de nicaragüenses, la práctica totalidad de ellos en condiciones de extrema pobreza, se beneficiarán con la puesta en marcha de este proyecto, que se implantará en 56 distritos del país. La labor de esta organización se centrará no sólo en la creación de estas infraestructuras y en proporcionar los stocks adecuados de medicamentos, sino en otras labores sumamente importantes, como puede ser la formación de los propios lugareños en materia sanitaria para poder ejercer de 'farmacéuticos' en las VSM, recibiendo por ello un pequeño salario. Con esta formación, según FarmaMundi, se busca el objetivo de la "autosostenibilidad" de estas nuevas oficinas de farmacia, con vistas a la continuación de las mismas una vez finalizado el proyecto. Esto se conseguiría siguiendo una modalidad de recursos rotatorios que mantendrían los fondos suficientes para la reposición de existencias y para financiar los costes de la operación. Actualmente, ya existen en Nicaragua varias ventas sociales de medicamentos creadas en base a un anterior proyecto llevado a cabo también por FarmaMundi, de ahí que la directora general de la organización considere este actual cometido como una continuación de lo ya realizado.

Ventajas de una VSM

Las VSM constituyen una alternativa para lograr la accesibilidad económica y geográfica de la población, así como un modelo que garantiza la calidad de los medicamentos y cubre las demandas de la población sin recursos. Estos establecimientos sostenibles y no lucrativos cuentan con una lista básica de fármacos genéricos que no suele superar los 200, que son suficientes para combatir las enfermedades más comunes en la población de Nicaragua. Los habitantes pagan un precio simbólico por ellos, una cantidad de dinero apropiada para que esa oficina de farmacia pueda seguir abasteciéndose con nuevas partidas de medicamentos. A cargo de ellas se encuentran personas no profesionales de la farmacia, pero formadas por las propias organizaciones para que puedan realizar esta labor. Estos botiquines comunitarios, como también son denominadas las VSM, se llevan a cabo por parte de las organizaciones humanitarias labores de concienciación sobre el uso racional de los medicamentos. FarmaMundi, que cuenta actualmente con 1.000 socios farmacéuticos y más de 2.000 colaboradores, ha enviado a la zona voluntarios farmacéuticos para supervisar este proyecto. Para Eugenia García, esta colaboración es fundamental para desarrollar todos las acciones, ya que, según comenta "el profesional farmacéutico está muy abierto a colaborar en cualquier crisis".

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