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Segunda vuelta electoral enmaraña la política panameña

Ciudad de Panamá. PL. | 27 de Agosto de 2011 a las 00:00
Los sucesos en torno a la polémica segunda vuelta electoral impulsada por el partido de gobierno Cambio Democrático (CD) enmarañan el ámbito político panameño hasta convertirlo en una selva que oculta intenciones e intereses. La indisciplina, admitió el Partido Revolucionario Democrático (PRD), viabilizó la aprobación en primer debate de la propuesta de CD que, a su vez, quebranta de nuevo la alianza con el Partido Panameñista. En apariencias, poco a poco el panameñismo deja su condición de aliado estratégico y se acerca a la línea opositora dentro del oficialismo, según puede interpretarse de declaraciones del diputado José Blandón quien dijo que si se aprueba lo mejor es que cada quien coja su camino. Para ellos, CD quiere basarse en sus propias fortalezas hacia la conquista de la retención del gobierno en las elecciones de 2014 para cuya meta el panameñismo, contraproducentemente, puede ser un obstáculo más urticante que el mismo PRD. En este último el avispero está revuelto con las acciones de sus diputados Raúl Pineda y Miguel Alemán, facilitadores de la victoria de CD en la Comisión de Gobierno que aprobó gracias a ellos el pase de la segunda vuelta al pleno de la Asamblea Nacional. Su secretario general, Mitchell Doens, y su presidente Francisco Sánchez Cárdenas, piden que rueden cabezas. Habría que ver si eso es suficiente pues se evidencia una crisis de credibilidad que afecta a todos los partidos políticos. Como se quejaba un sociólogo en un diario de circulación nacional, en el debate de la segunda vuelta electoral no hay docencia, nadie explica al pueblo qué o por qué conviene; unos la defienden porque es iniciativa de su partido y otros la rechazan porque piensan les puede afectar. Lo cierto es que CD, hoy en campaña para buscar nuevas adhesiones, puede reunir en el pleno los 36 votos necesarios para que la iniciativa pase a ser ley de la República si los dos diputados perredistas mantienen su posición. A ello CD suma la victoria hace unos días en la Mesa de Concertación que analiza la reforma constitucional, la cual aprobó incluir la nueva ronda en los cambios de la Carta Magna, aunque sin definir fecha para que entre en vigor: 2014 o 2019. ¿Por qué tanta vehemencia de los defensores y opositores? Las valoraciones son sustantivas. CD se estima con suficiente fuerza para retener la presidencia si se da una segunda vuelta. Los del panameñismo juzgan que ciertamente ese es un peligro latente, y como creen que Juan Carlos Varela será el más votado en primera vuelta, rechazan la segunda. El PRD es el más tranquilo de todos a pesar de las disidencias. Cree que en cualesquiera de los dos escenarios la ruptura de la alianza oficialista los beneficiará en 2014, por lo tanto la segunda vuelta es más un factor de negociación que una carta de triunfo. Pero hay un asunto que llama poderosamente la atención: la discusión se está desarrollando al margen de lo estipulado por la Constitución y las competencias del Tribunal Electoral (TE). Está por definir aún si es un tema constitucional o electoral Gerardo Solís, presidente del TE, resumió ese problema en pocas palabras: Al final corresponderá a la Corte Suprema de Justicia definir si es o no inconstitucional una nueva ronda, y es secreto a voces que se presentarán demandas de inconstitucionalidad.

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