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Ruedan cabezas en policía guatemalteca

Agencias AFP y ACAN–EFE. Desde ciudad Guatemala. | 2 de Marzo de 2007 a las 00:00
Dos jefes de investigaciones de la policía de Guatemala fueron separados de sus cargos el viernes, tras la muerte en la cárcel de los presuntos asesinos de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano, informó el ministro del Interior, Carlos Vielmann. Los afectados fueron el subdirector de Investigaciones de la Policía Nacional Civil (PNC), Javier Figueroa, y el jefe de la División de Investigación Criminal (DINC), Víctor Soto, indicó Vielmann. "El comisario Soto fue puesto a disposición de personal, mientras que al subdirector de Investigaciones se le aceptó la renuncia, misma que presentó el lunes pasado", aseguró el ministro. Vielman sostuvo que la decisión forma parte de la depuración que se hace dentro de la PNC, aunque sostuvo que Soto y Figueroa, por el momento, no están sindicados de ningún delito. Explicó que la decisión fue tomada "aras de transparentar la investigación" del asesinato de los diputados. "Es una decisión administrativa y creímos que era el momento de hacerlo", sentenció, al tiempo de aclarar que será la Fiscalía la que determine si los liga al proceso o no. Tanto Soto como Figueroa son sindicados por familiares de reclusos de la cárcel de máxima seguridad de haber llegado al lugar minutos antes de la ejecución de los policías.

Más detenidos

Dos mujeres y dos hombres fueron capturados por las fuerzas de seguridad por su presunta participación en el asesinato, el pasado domingo, de cuatro policías acusados de matar a tres diputados salvadoreños y su chófer. El director general del Sistema Penitenciario, Víctor Rosales, explicó hoy a periodistas que los sospechosos fueron detenidos ayer cuando intentaban sacar cuatro armas de fuego de la cárcel de "El Boquerón", a 66 kilómetros al sureste de la capital. Según la fuente, Jennifer Torres, Evelyn de Paz Ochoa, José Felino lvarez y Luis Miguel González, iban a sacar ocultos en un televisor y en un reproductor de discos de vídeo, tres pistolas calibre 45 y una de 9 milímetros. Esas armas habrían sido utilizadas para asesinar, el pasado domingo, a los policías Luis Arturo Herrera López, José Korki López Arreaga, José Adolfo Gutiérrez y Marvin Langen Escobar Méndez. No obstante, la fiscalía que investiga el caso dijo en días pasados que los policías fueron asesinados con disparos de fusil AK-47 y degollados. Los agentes habían sido capturados el pasado 22 de febrero acusados de ser los autores materiales de los asesinatos de los diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano Eduardo DAubuisson, José Ramón González y William Pichinte y su chófer Gerardo Ramírez, el pasado 19 de febrero. Las fuerzas de seguridad investigan el paradero de un policía identificado como Jeiner Barillas, que presuntamente participó en el crimen de los políticos salvadoreños. En medios locales circularon versiones de que un cadáver calcinado encontrado ayer por los cuerpos de socorro en un municipio localizado en la ruta a El Salvador, era el del policía. Sin embargo, las autoridades no han confirmado ni desmentido que se trate del prófugo. Un portavoz de la Policía dijo ayer a Acan-Efe que "varios equipos de investigadores se dedican a buscar por todo el país" al agente Barillas, quien es señalado por la Fiscalía de haber participado en el múltiple crimen junto a otros cinco agentes. El pasado miércoles se entregó de forma voluntaria el agente Marvin Roberto Contreras Natareno, el quinto oficial señalado de haber participado en el asesinato de los tres diputados salvadoreños y su chófer. Hasta ahora no se han establecido los móviles de los asesinatos de los parlamentarios, mientras que las autoridades creen que los policías fueron asesinados en la prisión por pandilleros, aunque no descartan la participación del crimen organizado. El pasado lunes fueron detenidos al menos 24 personas de la cárcel de "El Boquerón", en su mayoría guardias del sistema penitenciario, por su presunta participación en los asesinatos de los cuatro policías. Entre los detenidos figura el director de esa prisión, Manuel Antonio Recinos.

¿Fueron los reos?

Tras el hallazgo de las pistolas, cobra fuerza la hipótesis sobre que el crimen fue obra de un grupo de pandilleros allí recluidos. El día del crimen, familiares de los reos dijeron haber visto entrar a hombres armados a la prisión y los pandilleros se amotinaron pues, dijeron, temían ser culpados del crimen. "Además del arma que encontramos en los casilleros del área de los guardias de presidios, hemos hallado cuatro pistolas más escondidas dentro de los electrodomésticos que tenían los pandilleros en la cárcel", dijo el viernes a la AP el fiscal del caso Alvaro Matus. Las pistolas, que serán sometidas a pruebas de balística para intentar ubicarlas en la escena del crimen, fueron encontradas cuando los familiares de los reos retiraban televisores, equipos de sonido y refrigeradoras del penal. Hay cuatro capturados por intentar sustraer las armas, que ahora servirán de evidencia en el asesinato de los cuatro investigadores policiales. La fiscalía también investiga si es cierta la versión ofrecida por un comisario de Cuilapa, donde se ubica el penal, sobre que intentó ingresar a la prisión pero fue recibido a tiros por la guardia de presidios. "Hubo disparos de fusil, del mismo calibre que el que usa la guardia, pero vamos a indagar a los soldados que prestaban seguridad afuera del penal y a otras personas sobre si en realidad ocurrió el incidente", dijo Matus. La fiscalía no descarta ninguna de las dos hipótesis pero las autoridades policiales se inclinan por la versión que apunta a que los agentes fueron ejecutados por miembros de la peligrosa Mara Salvatrucha recluidos en ese centro de detención.

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