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El Festival de Diablos y Congos de Panamá: un canto a la libertad

Agencia ACAN–EFE. Desde ciudad Panamá. | 3 de Marzo de 2007 a las 00:00
La pugna entre el bien y el mal volverá una vez a una de las poblaciones más antiguas de la América India: Portobelo, donde hoy se celebrará el V Festival de Diablos y Congos. Portobelo es un puerto de la provincia de Colón que fue descubierto por el navegante genovés Cristóbal Colón en 1502, durante su cuarto viaje. La ciudad fue fundada en 1597, y llamada "San Felipe de Portobelo" en honor de Felipe II. Está localizado en la costa norte del Istmo de Panamá, a unos 30 kilómetros al noroeste de Colón y a 113 kilómetros, también al noroeste de la capital. Desde su fundación estuvo fortificada, pero esto no fue obstáculo para los muchos saqueos e invasiones que sufrió, en 1596, a manos de los hombres del pirata Francis Drake, de quien se dice murió de fiebre en la bahía y sus restos arrojados al mar; de William Parker, en 1601; Henry Morgan, en 1688, y del almirante inglés Edward Vernon, en 1739. Mañana será nuevamente invadida por unas 3.000 personas, pero con la intención de observar una de las muestras más tradicionales y más antiguas de la cultura afro-antillana de esta región del país, el baile de los diablos y congos, para algunos, "la lucha entre el bien y el mal". La tradición fue retomada hace más diez años por un grupo cultural, para mostrarlo de manera organizada no sólo a los propios habitantes del área sino a los cientos de turistas que llegan al sector a conocer un poco más de Portobelo, de su Cristo Negro, o de Nombre de Dios, otro de los sitios históricos cercanos con pasado colonial y color Caribe. El Festival trasciende el interés cultural y artístico y si bien hoy tiene coreografía de espectáculo, repite el ritual de sincretismo africano de la lucha del congo con el diablo, uno representando al español esclavista y el otro al esclavo negro. Roberto King, director artístico del Festival y quien preparó el guión para el día de mañana, lo explicó a ACAN-EFE: "Hemos tomado elementos de la cultura congo (africana) y hemos montado este espectáculo, que no es más que una interpretación de la verdadera manifestación, que han sabido mantener viva y vigente los negros y negras de pueblos y ciudades colonenses", precisa. "El juego o ritual congo es un canto a la libertad y coraje. Nace con los negros esclavos en las plantaciones como una expresión de rebeldía y burla, disfrazada de divertimento, y es preservada por los negros cimarrones" o escapados. "El ritual es la historia de su esclavitud y es, principalmente, la historia del cimarronaje. El diablo es el amo español, el esclavista, el negrero, el patrón. Es decir, el mal", señala King. "Los congos son los negros esclavos que inventan toda clase de trucos para no dejarse oprimir, para evitar el terrible castigo del látigo y para escapar de la dominación, huir y ser libres", agrega. En el pasado, cuando el espectáculo no estaba encuadrado en un Festival, solo participaban los grupos autóctonos de la región de la Costa Arriba de Colón, como también se le conocer a este sector. Hoy sin embargo, lo hacen también los de la Costa Abajo, cuyos bailes y tradiciones varían un poco con respecto a los primeros, así como grupos de la misma ciudad de Colón y de la capital. "Esto nos regocija, no sólo porque significa que nuestro Festival crece en muchos sentidos, sino porque es también una demostración de de que el colonense costeño, al igual que otros grupos nacionales, cuando emigra lo hace llevando a cuesta su cultura y tradiciones y las hace valer", destaca Roberto King. Lo importante, dice King es que "cada una de estas agrupaciones tiene su estilo, característica y forma de representación y expresión, y cubren un amplio panorama de conceptos y creatividad". El Festival de Diablos y Congos es un baile tradicional con máscaras y caretas en el que las dos fuerzas se enfrentan con el ritmo que imprimen los tambores de fondo.

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