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Misterio rodea a múltiples crímenes en Guatemala

Agencia PL. Desde ciudad Guatemala. | 4 de Marzo de 2007 a las 00:00
Las interrogantes en el asesinato de cuatro salvadoreños y la posterior ejecución de los presuntos autores, persisten hoy en Guatemala a pesar de la separación de sus cargos de dos altos mandos de la Policía Nacional Civil (PNC). El pasado viernes el ministro de Gobernación Carlos Vielmann anunció la destitución de Víctor Soto, jefe de la División de Investigación Criminal de la PNC, y la aceptación de la renuncia de Javier Figueroa, subdirector de esa misma unidad. La medida, sin embargo, no disminuyó la presión sobre el gobierno presidido por Oscar Berger debido a que en esencia no se avanzó en la solución de las dos matanzas colectivas. Hasta el momento las autoridades siguen sin esbozar una hipótesis concreta en cuanto a los móviles y los autores intelectuales del asesinato de tres diputados salvadoreños al Parlamento Centroamericano y su piloto, el 19 de febrero pasado. Eduardo D'aubuisson, William Pichinte y José Ramón González, así como su chofer, Gerardo Ramírez, estuvieron varias horas en poder de sus captores antes de darles muerte e incinerar sus cuerpos. Pero aunque el sistema de posicionamiento satelital -GPS por sus siglas en inglés- indica que el automóvil utilizado por los victimarios estuvo tres horas estacionado en un mismo punto, el lugar no ha sido identificado aún por las autoridades. Se presume que podría tratarse de una casa de seguridad de la PNC que funciona de manera clandestina, según el diario Prensa Libre. Las preguntas se acumularon aún más tras la ejecución de los cuatro investigadores policiales capturados por su vinculación con la masacre y que habían sido recluidos en una cárcel presuntamente de alta seguridad y guardados bajo siete puertas con llave. Cómo ingresó un grupo armado del exterior hasta el lugar donde estaban las víctimas o de dónde salieron las armas en caso de que los autores fuesen los propios reos, son cuestiones no aclaradas hasta el momento. Tampoco se sabe quién dio las órdenes para matar a Luis Arturo Herrera, Adolfo Gutiérrez, Marvin Escobar y José Korki López, ni las razones del acto, aunque el jefe de la policía salvadoreña, Rodrigo Avila, aseguró que fue "para cerrarles la boca". El misterio también rodea la entrega, presuntamente voluntaria, de un quinto acusado por la muerte de los salvadoreños, pues aunque ésta ocurrió el pasado miércoles, el presidente del vecino país, Antonio Saca, había anunciado la captura desde un día antes. La única certeza tras la muerte de ocho personas, dos destituciones y un gran escándalo nacional e internacional, es que dentro de los aparatos de seguridad de Guatemala operan grupos pertenecientes al crimen organizado, enquistados a muy alto nivel, según coinciden analistas.

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