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Embajador yanki presione a Costa Rica para que ratifique TLC

Agencia Notimex y diario Prensa Libre, de Costa Rica. Desde San José. | 5 de Marzo de 2007 a las 00:00
El trámite legislativo del Tratado de Libre Comercio (TLC) Centroamérica-Estados Unidos en Costa Rica debe agilizarse, afirmó el embajador estadunidense Mark Langdale, en declaraciones publicadas hoy por la prensa local. "Creo que es tiempo de que el debate llegue a una conclusión y que las instituciones democráticas del país puedan analizar los otros asuntos importantes, como la seguridad y la educación, que fueron temas de la pasada campaña electoral", expresó el embajador. En declaraciones al diario La Prensa Libre, Langdale señaló que "el TLC es suficientemente importante para el futuro de Costa Rica como para que se tome una decisión con carácter prioritario" y agregó que otros asuntos importantes necesitan ser discutidos. Recordó que la semana pasada el acuerdo comercial entró en vigencia para República Dominicana "y eso deja a Costa Rica como el último de los países signatarios en adoptar el tratado, con un debate más largo que en cualquiera de los otros países". Esta es la entrevista:

«Rechazar el TLC es perder una oportunidad de oro para el país»

Por Reinaldo Lewis P.

La entrevista no es común. El tema es muy polémico para los costarricenses y el entrevistado es el representante del Gobierno de la contraparte -Estados Unidos- en nuestro país. El embajador Mark Langdale entiende español, pero no lo habla fluido. El periodista entiende inglés, pero no lo habla fluido. La salida más lógica en ese escenario parece ser que cada uno hable en su lengua natal y, por cualquier cosa, nos acompaña una de las periodistas de la Sede Diplomática, para aclarar las dudas. Es aún más curioso el hecho de que la entrevista inicie sin una verdadera pregunta y casi de manera informal. El periodista le dice a embajador Langdale que quisiera que el tema del TLC quede atrás, para que el país se ocupe ya de otras cosas que también son importantes. Entonces, viene una primera reflexión del diplomático que se convierte, de hecho, en la primera respuesta a consignar. A partir de allí, este es el diálogo, basado en una traducción libre por parte del periodista, y muy pocos apuntes hechos en español por el señor Langdale. – El TLC es suficientemente importante para el futuro de Costa Rica como para que se tome una decisión con carácter prioritario. Y es importante que esa decisión se tome pronto, porque algunos de los otros asuntos prioritarios necesitan ser discutidos. Esta semana entró en vigencia para República Dominicana y eso deja a Costa Rica como el último de los países signatarios en adoptar el Tratado, con un debate más largo que en cualquiera de los otros países. Creo que es tiempo de que el debate llegue a una conclusión y que las instituciones democráticas del país puedan analizar los otros asuntos importantes, como la seguridad y la educación, que fueron temas de la pasada campaña electoral. – Cuando el presidente Bush anunció su interés de negociar un TLC con Centroamérica, el único país que mencionó directamente fue Costa Rica, el único país que se está quedando en ratificar el Tratado. ¿Cómo percibe ese hecho el Gobierno de Estados Unidos? – La última vez que el presidente Bush discutió eso con un líder costarricense, entendió que Costa Rica es un país que tiene sus instituciones democráticas y sus procedimientos para aprobar el Tratado y él está dispuesto a ser paciente para que Costa Rica complete ese proceso, y tome la decisión de si el país quiere participar en este Tratado. Hay una ventana de tiempo para que esa decisión sea tomada. Marzo marca el primer aniversario de la entrada en vigencia del TLC en el caso de El Salvador, lo cual puso en marcha los dos años para que todos los países resuelvan sobre el Tratado y las leyes de implementación. Costa Rica es el único país que falta por pasar esa ventana antes de que se cierre. – Pero, ¿qué tan amplia puede ser esa ventana? – Bajo los términos del Tratado, un año más: primero de marzo de 2008. – ¿No sería, entonces, un factor de definición política, sino el plazo que está definido en el mismo Tratado? – Sí. – Básicamente, uno de los puntos es el que ha generado toda la controversia: el rompimiento de monopolios estatales en los mercados de telecomunicaciones y seguros, y el temor de que las transnacionales van a venir y se van a apropiar de algo que alguna gente siente como propio. A partir de la experiencia de Estados Unidos, ¿qué le puede responder usted a ellos? – Encuentro ese punto muy interesante, porque en primer lugar, la idea de un monopolio estatal en telecomunicaciones es algo que ya no pasó en casi todos los países del mundo. De hecho, creo que Costa Rica es el único país en América Latina que lo mantiene; uno de solo siete países en el mundo que aún lo tiene. Es un estilo muy viejo, pasado de moda, de organizar la economía. Y la historia de estos monopolios abriéndose alrededor del mundo no ha demostrado ninguna pérdida de servicios ni del derecho de la gente de acceder a la tecnología. Los países que han abierto esos monopolios muestran mejoras en sus índices económicos, mientras los precios han bajado y eso beneficia a todos. Es interesante ver cómo países pobres como India y las naciones africanas tienen acceso a las telecomunicaciones incluso para los más pobres. La apertura de los monopolios genera acceso a muchas nuevas tecnologías. "En Estados Unidos, hubo un monopolio en telecomunicaciones hasta inicios de los años 80. Fue roto, me parece, en 1984, así que tenemos una historia de poco más de 30 años de que una empresa como el ICE, que en mi país se llamaba "Mabell", que todos querían y que era como parte del patrimonio de todos en Estados Unidos, vio cómo el monopolio se abría. Y hoy, hay muchas empresas de telecomunicaciones y muchas opciones para los consumidores. Es barato el servicio celular. Todos, incluidos los niños, tienen celulares. Lo interesante en el mercado de Estados Unidos es que hoy, 30 años más tarde, la compañía de telecomunicaciones más antigua es "Mabell". Sigue siendo poderosa, sigue empleando a la mayor cantidad de gente, sigue ofreciendo mejores servicios a mejores precios debido a la competencia. Creo que la gente aquí se sorprenderá del impacto de la apertura del monopolio de las telecomunicaciones y tendrá mejores precios". – ¿Esa empresa, acaso, era estatal? – No. El Gobierno nunca fue propietario de "Mabell", pero ésta tenía un monopolio. La Ley no permitía otros operadores. – El segundo tema complicado aquí es lo que la gente llama Sistema de Seguridad Social, y se piensa que lo que hay en Costa Rica en ese ámbito es mejor que lo que hay en Estados Unidos. ¿Cuál es su respuesta a esa tesis? – Es interesante observar el debate en Costa Rica, porque el ex secretario de Exteriores de Chile vino aquí y lo primero que dijo fue que estaba sorprendido de la cantidad de temas que se han incluido en el debate, porque el TLC es solo una formalización de las relaciones comerciales que Estados Unidos mantiene con Costa Rica hoy. Hay algunos beneficios temporales que se establecieron en los años 80 cuando la región estaba en guerra, para que las economías pudieran salir adelante, porque realmente sufrieron. A eso se le conoce como la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (ICC). Veinticinco años después, esas relaciones comerciales son más amplias bajo esas reglas temporales y, ciertamente, Costa Rica ha sido el principal beneficiario. La mayor parte de la producción costarricense entra a Estados Unidos sin impuestos y el TLC es una focalización de esos beneficios temporales, y le da a Costa Rica acceso a ese mercado por siempre. Solo hace el comercio más fácil. No tiene nada que ver con el Sistema de Seguridad Social de Costa Rica, ni con cómo el país ha dispuesto brindarle atención a su población. Costa Rica puede seguir haciendo eso y mantiene su derecho a tener sus estándares laborales, su Caja Costarricense de Seguro Social y todo eso. La idea de que el TLC obliga a Costa Rica a cambiar esto, simplemente no es cierta. Me provoca curiosidad que alguna gente siga hablando de eso, porque no tiene nada que ver con el TLC. – Más recientemente, alguna gente ha planteado que si no hay grandes diferencias entre lo que ya tenemos y el TLC, entonces, ¿para qué el TLC? – Tiene sus diferencias, y los inversionistas extranjeros lo van a ver diferente. Porque el TLC es mucho más que el acceso temporal al mercado de Estados Unidos, como se conceptualizó hace 25 años. Es una formalización, con todas sus complejidades, de las relaciones comerciales entre los dos países. Los beneficios de la ICC se pueden cancelar indiscriminadamente por cualquier presidente en el futuro y esa inseguridad es un impedimento para que la gente se interese en invertir en un país. El TLC crea obligaciones que pueden ser reclamadas por Costa Rica en el marco de la legislación internacional, para asegurarse de que el mercado de Estados Unidos siempre esté abierto. Y eso es lo interesante del TLC. Si Costa Rica se queda fuera del TLC será el único país que no tenga esa garantía permanente. – ¿Esa unilateralidad podría servir para que Estados Unidos tome represalias contra Costa Rica en caso de no ratificarse el TLC? – Yo no creo que haya ningún interés en Estados Unidos de castigar a Costa Rica respecto a nada. Costa Rica es una de las mayores democracias de la región. Pero el punto que quiere establecer es que los beneficios del ICC son temporales. – La tercera preocupación expresada por sectores opuestos al TLC tiene que ver con la discusión sobre las instancias en que se definirían las diferencias entre ambos países. Muchos dicen que sería en Estados Unidos, incluso si el problema se hubiese presentado en suelo costarricense. ¿Qué responde? – Eso es un punto muy técnico que no estoy seguro de estar en posición de responder. Pero, me parece que "depende". En materia internacional suele ser complejo resolver las disputas. Siempre. Con el TLC, habría que ver el criterio de los abogados. Pero una respuesta simple a eso es que todos los otros países miembros del TLC y todos los otros países que han negociado tratados con Estados Unidos -que contempla todos desde Colombia hasta Chile, a lo largo del Pacífico, Corea- todos tienen lo mismo, más o menos. Son los mismos conceptos básicos. Es como un "template". Tiene sus ajustes, porque hay algunas diferencias, por ejemplo en el caso de Corea. Pero, todos tienen los mismos mecanismos para regir el comercio. Lo que es bueno para todos ellos, creo que es bueno para Costa Rica, en el tanto Costa Rica es un país pequeño que está tomando ventaja de su situación. Son los mismos términos que tenemos con los países grandes y pequeños. Es el mismo esquema para traer prosperidad. – Me gustaría que ampliara ese concepto de que lo que sea bueno para tantos países debe serlo para Costa Rica. Los opositores al TLC dicen que Costa Rica no tiene nada en común con los países de la región… – Creo que los costarricenses piensan que son diferentes al resto de la región porque tienen mayor prosperidad. Tienen la tradición democrática más larga, la más larga tradición en educación; se ha hecho una mayor inversión social, hay un ingreso per cápita más alto. Estas son cosas buenas y son ciertas en lo que toca a Costa Rica. Pero eso no quiere decir que Costa Rica no sea como cualquier otro país en la región en el mundo, y que su prosperidad no se pueda dar en un mercado globalizado. Cada vez que veo el Pabellón Nacional de Costa Rica, me fijo en el escudo. Y es la historia del comercio de Costa Rica, porque nos muestra dos navíos comerciales; uno en cada costa. Costa Rica inició su camino hacia la prosperidad, que lo hizo especial, con el comercio de café. Y siguió con el banano. Ahora son micro componentes y servicios. Pero es el comercio lo que le ha dado a Costa Rica la prosperidad que ha permitido invertir en las cosas que lo han hecho más especial. Pero, la idea de que Costa Rica es tan especial que no tiene que comerciar con el mundo, yo no la creo. No me parece que los países tengan prosperidad cuando se cierran en función de sí mismos. – Aquí se generó mucho temor en el sector agrícola, porque se sigue insistiendo en que en Estados Unidos hay demasiados subsidios para sus productores, y eso dificulta una competencia directa y transparente. Pero la semana pasada la Corporación Hortícola se volcó en apoyo al TLC, después de mucho tiempo de cuestionarlo. ¿Qué opinión le merecen ambas cosas? – Es cierto que los subsidios han sido determinantes para algunos sectores en Estados Unidos, y estuvieron protegidos políticamente por mucho tiempo. Pero, hoy día, solo quedan el azúcar y el maíz. Casi todos los otros productos no tienen subsidios. Y en la negociación del Tratado, maíz y arroz tienen un tratamiento especial. Arroz, azúcar y maíz también están protegidos en Costa Rica, y fueron protegidos en el TLC. Para la mayoría de los pequeños productores de Costa Rica, los productos y las oportunidades que tienen de comerciar con Estados Unidos, realmente hay apertura, y ellos serán grandes beneficiarios. Wall Mart, una cadena de supermercados muy grande en Estados Unidos, quiere comprar productos orgánicos a países como Costa Rica. Wall Mart acaba de invertir mucho dinero en adquirir más de la mitad de la Corporación Supermercados Unidos, porque quieren traer bajos precios todos los días a Centroamérica, con mejores opciones, pero también quieren crear esquemas de intercambio de muchos productos costarricenses para sus supermercados en Estados Unidos, pero es imperativo que Costa Rica sea parte del TLC en aras de tomar ventaja de esa oportunidad. Porque se contemplan muchos detalles en materia de reglas fitosanitarias y otros campos, que hacen posible que los costarricenses puedan vender a los wall mart en el mundo. Sin el TLC, realmente no pueden participar. – ¿Y en lo tocante al cambio de posición de la Corporación Hortícola? – Ellos terminaron entendiendo. Por eso ahora apoyan el TLC. – El otro tema complicado aquí es el referido a la propiedad intelectual, especialmente en el caso de las medicinas. Alguna gente ha dicho que la extensión del plazo de protección, más que favorecer el libre comercio, lo que hace es restringirlo. – Debo responder lo mismo que en el caso de la solución de controversias. La propiedad intelectual, especialmente referida a patentes para medicinas es muy complicada, y hay un estándar internacional sobre la mejor forma de manejar el intercambio de medicinas, buscando los mejores precios la mayor calidad, así como los nuevos descubrimientos. Esto es aceptado por todos los países con que tenemos acuerdos comerciales. De nuevo, no es solo cuestión de Costa Rica y su Sistema de Seguridad Social. Estos tratados ya los tenemos con 50 países y estamos negociando con muchos otros. Hay mucha desinformación alrededor de este asunto, pero no he visto ningún otro ejemplo de países con acuerdos comerciales donde el acceso a las medicinas se haya limitado. – Este impasse en que hemos caído por la prolongación de la discusión, ¿está afectando en algo las relaciones entre los dos países? – No. Yo creo que no. La decisión de ingresar al TLC es una decisión de Costa Rica. Yo creo que es una decisión muy importante para el futuro de la prosperidad de Costa Rica, porque todos los países en el mundo que participan en tratados de libre comercio prosperan y los otros no prosperan. Y para Costa Rica es importante participar en el sistema que sirve. Pero, si Costa Rica toma la decisión de no participar…, buena suerte con la prosperidad de Costa Rica. Pero la relación con Estados Unidos no va a cambiar, excepto tal vez en el área del Tratado. Llegamos al final de la entrevista; al menos en lo tocante al TLC. El embajador Langdale tiene que salir del país en pocos minutos, pero nuestra compañera Karina Alpízar aprovechará para hacerle aún un par de preguntas sobre otros temas. Parece que a él también le agrada el giro en la conversación, pero antes hace unas reflexiones de cierre. En este punto, reitera entonces, que Estados Unidos esperará a que el país resuelva lo que quiere hacer con el Tratado de Libre Comercio. Y estima que para Costa Rica, el rechazo al TLC significaría la pérdida de una oportunidad de oro para consolidar sus relaciones comerciales con Estados Unidos e insertarse formalmente en la globalización.

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