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Crimen de policías guatemaltecos sigue envuelto en contradicciones

Agencia AFP. Desde ciudad Guatemala. | 11 de Marzo de 2007 a las 00:00
Cuatro policías asesinados en una cárcel de máxima seguridad guatemalteca, tres días después de su detención por su supuesta participación en la matanza de tres diputados salvadoreños, murieron por heridas provocadas por armas de fuego, según la necropsia, divulgada este domingo por la prensa local. Aunque las autoridades policiales guatemaltecas todavía no han ofrecido una explicación oficial de la ejecución de los cuatro policías, que murieron por heridas craneoencefálicas provocadas por proyectiles de arma de fuego, el diario La Prensa Libre asegura este domingo que el crimen fue planificado y sus autores eran profesionales. Según el diario, los asesinos de los cuatro agentes de la División de Investigación Criminal (Dinc) después de dispararles, les dañaron los órganos vitales, como el corazón y los pulmones con un objeto puntiagudo. Los policías fueron ejecutados el 25 de febrero en la cárcel de máxima seguridad de El Boquerón, unas 72 horas después que fueran detenidos como presuntos responsables de la muerte de los parlamentarios salvadoreños, seis días antes. "El informe detalla que las cortadas están especialmente en las cervicales y cuello, y fueron provocadas con un objeto con sierra", afirma el rotativo. Dos expertos consultados por el matutino, que pidieron mantener su identidad en reserva por seguridad, analizaron las fotografías de la escena del crimen y coinciden en que, por la precisión del ataque, quienes ejecutaron a los agentes tenían experiencia y sabían dónde y cómo provocar las heridas. "Los asesinos tiraron colchones, ropa limpia y catres, intentando simular que había ocurrido una pelea o que hubo forcejeo. Sin embargo, la necropsia detalla que los agentes no tenían raspones en las manos y en el cuerpo, lo que hace suponer que no hubo riña y que tampoco se opusieron a sus atacantes", sentencia. También se han encontrado más casquillos de bala en el suelo de los ocho tiros que recibieron los policías. Aunque hay varias hipótesis sobre el crimen, hay una certeza en todas ellas: que los guardias penitenciarios fueron cómplices del asesinato. El día de la ejecución, unos 60 soldados resguardaban las tres garitas del exterior del penal y 30 agentes de la Policía custodiaban la entrada de la garita principal, mientras 40 agentes penitenciarios vigilaban las instalaciones, por lo que parece poco probable la entrada de sicarios al centro de reclusión desde el exterior para ejecutarlos. "¿Pandilleros?, ¿guardias? o ¿escuadrón de la muerte? Como sea el caso, con el crimen de los cuatro agentes de la Dinc se rompe un eslabón importante para esclarecer la causa de la muerte de los parlamentarios salvadoreños y su piloto", puntualiza el rotativo.

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