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Nineth Montenegro quiere ser la abanderada del cambio en Guatemala

Agencia AFP. Desde ciudad Guatemala. | 14 de Marzo de 2007 a las 00:00
Mujer, esposa de desaparecido, diputada, creadora del partido Encuentro por Guatemala, que por primera vez concurrirá a las elecciones presidenciales de este año con la candidatura de Rigoberta Menchú, Nineth Montenegro pretende convertirse en la abanderada del cambio en Guatemala. Esta mujer menuda y enérgica, de 48 años, asegura que el Estado guatemalteco está "casi tomado por las mafias", que se "han consolidado con el gobierno de (Oscar) Berger" infiltradas en los aparatos de seguridad, en particular la policía, en el Congreso y en el sistema judicial. La desigualdad que impera en el país entre una élite "muy rica" y una población -que en el 80% es indígena-, "muy pobre", los "estímulos que ofrece el narcotráfico", y la baja remuneración de la policía, -alrededor de 3.000 quetzales al mes (unos 450 dólares)-, son caldo de cultivo para la penetración del crimen organizado en Guatemala. A ello se suma que al término de 36 años de guerra civil, hace una década, la Policía Nacional Civil no sólo no se depuró sino que "recicló" a elementos del ejército. La inseguridad llegó recientemente al paroxismo con el asesinato de tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano y la posterior ejecución de cuatro policías detenidos en una cárcel de máxima seguridad acusados del crimen. "Toda la sociedad está atemorizada porque sabe que estamos en manos de las mafias", afirma Montenegro. "Hace falta voluntad política para depurar, 'desmafiar' el Estado. Hacen falta pantalones", asegura, en su diminuta oficina del séptimo piso de un edificio contiguo al Congreso, en pleno centro de la capital guatemalteca. Esta diputada, que creó de "milagro" Encuentro por Guatemala hace un año, después de tres años de gestación, ha recurrido a la premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, para llevar a cabo esta labor en caso de victoria en las elecciones generales de septiembre próximo. Las dos presentan una historia similar: ambas de extracción popular, ambas abanderadas del cambio por una sociedad de "unidad nacional" inclusiva; las dos víctimas de la violencia política. A Menchú, los militares le mataron a los padres y a varios hermanos; a Montenegro le desaparecieron en 1984 a su marido. "Estoy convencida de que es el tiempo de las mujeres. Nos hemos preparado, hemos trabajado y no tenemos el rechazo de los hombres", aunque sobre esto último matiza después de considerar que sólo 15 de los 158 diputados en el Congreso son mujeres. "La sociedad es machista pero inteligente", asegura, antes de agregar que sabe identificar la "capacidad y la transparencia" que ellas representan. Se define de centro-izquierda próxima a la socialdemocracia sueca y al Partido Socialista Obrero Español, salvando la "diferencia total entre Europa y Guatemala", y rechaza enmarcarse en la corriente populista-izquierdista latinoamericana. "El triunfo de este proyecto no tiene nada que ver con las corrientes latinoamericanas". "No somos un proyecto radical. Somos un proyecto de unidad nacional. No somos extremistas", zanja, antes de explicar que su propuesta de gobierno preconiza unas "relaciones armoniosas con el mercado" y pretende "estimularlo para que sea más competitivo y genere más fuentes de empleo" para la mayor parte de la población que ha quedado al margen. El único problema, es que no tienen "un centavo" para la campaña electoral, que se inicia el 15 de abril. "Estamos compitiendo en condiciones diametralmente adversas" con otras formaciones, asegura. "Estamos buscando cómo hacer una campaña de hormiga, cercana a la población, que impacte", para lo que necesitarían, afirman, un mínimo de un millón y medio de dólares.

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