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Expectativas por regreso de Noruega a Panamá

Panamá. PL. | 11 de Diciembre de 2011 a las 00:00
Nunca antes los panameños estuvieron tan pendientes de que las manecillas del reloj marquen las 17.30, hora, cuando debe aterrizar el avión de Iberia que trae desde Madrid al exgeneral Manuel Antonio Noriega. Noruega salió de la cárcel francesa de La Santé escoltado por un grupo de seis funcionarios panameños, incluido el procurador general, José Ayú Prado, para iniciar un viaje de 15 horas, desde París con escala en Madrid, donde cambiarían de avión. Su regreso, después de 21 años de prisión en Estados Unidos y casi uno en Francia, acusado de lavado de dinero del narcotráfico, irónicamente coincide con el aniversario 22 de los ataques aéreos e invasión militar norteamericana, del 20 de diciembre de 1989. Es hasta cierto punto natural que el retorno del exhombre fuerte de Panamá (en los años 80 del pasado siglo), a quien a menudo identifican como MAN por las iniciales de su nombre y apellido, levante polémica entre adversarios y defensores, porque los principales sucesos que marcaron aquelllos capítulos de la historia de Panamá giran en torno a él, según medios informativos. Noriega es el eje de lo que vivió esa nación entre 1981, tras la extraña y aún no aclarada muerte en un accidente del helicóptero, del general Omar Torrijos, y el 20 de diciembre de 1989, masacre en El Chorrillo por la invasión militar. Fue un período convulso, extraño, dudoso en todo sentido, en el que Noriega se transformó de aliado consentido de la Casa Blanca y la Agencia Central de Inteligencia, en objetivo vital de la política panameña del entonces presidente George H. W. Bush. Analistas panameños insisten en que las discrepancias con Noriega se iniciaron cuando éste se negó a echar atrás los acuerdos Torrijos-Carter sobre la devolución del Canal de Panamá, como demandaba la administración de Bush padre. No hay al parecer pruebas públicas que documenten tal afirmación, pero los investigadores panameños están muy convencidos que el objetivo de la invasión no fue la captura de Noriega, sino la eliminación de las fuerzas de defensa que deberían asumir la protección del Canal, ellos solos a partir de 2000. Muchos fantasmas del pasado danzan alrededor de MAN, acusado de crímenes en Panamá, por lo cual le depararían otros 60 años de cárcel, pero sin lugar a dudas los que más expectativas despiertan son los relacionados con la muerte de Torrijos y la invasión de Estados Unidos. Lo cierto es que MAN ha vuelto a desatar pasiones, en contra o a su favor, 22 años después, cuando el Panamá de hoy ha sufrido una evidente metamorfosis, todavía y por mucho tiempo, en proceso de evaluación. Y desde está última óptica, un diario capitalino lanza al éter algunas interrogantes que la vida misma será la encargada de responder: "¿Qué es más conveniente? ¿Abrir o dejar en paz las heridas? o ¿habrá paz mientras existan esas heridas?".

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