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Año político intenso en Panamá

Ciudad de Panamá. PL. | 26 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Se va 2011 y con él un año de gran intensidad política desatada por el adelanto de una campaña electoral que ni siquiera debía estar en sus prolegómenos cuando las elecciones presidenciales panameñas son en 2014.

El año comenzó con un escándalo en el Ministerio Público contra la exprocuradora Ana Matilde Gómez que provocó la renuncia del exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia José Abel Almengor, y cierra con una compra de radares a Italia en 254 millones de dólares, supuestamente a sobreprecio, que mella la confianza en el gobierno.

En realidad, 2011 deja una estela de escándalos por presunta corrupción que atañe al gobierno, como en Migración donde el negociado de visas provocó la renuncia de su dirección, o las titulaciones a particulares de tierras del Estado que han tenido que ser revocadas en medio de destituciones de altos funcionarios.

Entre los hechos políticos más relevantes que marcaron este año está la ruptura de la alianza oficialista a tan solo 25 meses de gobierno, integrada por Cambio Democrático (CD) y el Partido Panameñista.

A finales de agosto en medio de la negativa de la bancada panameñista de respaldar una propuesta de CD para aprobar en la Asamblea Nacional la segunda vuelta electoral, el presidente Ricardo Martinelli sorprende a todos con la destitución del canciller Juan Carlos Varela alegando multiplicidad de cargos.

Fue, por supuesto, una decisión política para romper todo tipo de compromisos, en especial los relacionados con las elecciones de 2014 y la candidatura presidencial de Varela en representación única de la alianza.

Con esa sorpresiva acción se aceleró la campaña proselitista electoral y con ella un torbellino de acusaciones públicas que han mellado la credibilidad de ambos partidos y líderes, y marcado una notoria baja en la aceptación popular del gobernante.

Cambio Democrático se lanzó con toda fuerza a la conquista de mayores adherentes, para convertirse en el número uno del país y rebasar al mayoritario Partido Revolucionario Democrático castrando al panameñismo y a otros partidos a los que ha quitado membresía, pero no lo ha logrado.

Aunque el Tribunal Electoral está tratando que las convenciones internas de cada partido se realicen en 2013, no tiene sentido pensar que la campaña electoral va a disminuir o se va a estancar por ese motivo.

El gobierno, que termina 2011 con un excelente resultado económico global -pero en términos de redistribución de ingresos casi nulo- aprovechará esa coyuntura para continuar su ofensiva política en su intento de retener en 2014 el Palacio de las Garzas. Esa será la brújula que marcará el rumbo del nuevo año.

 


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