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Costa Rica invierte cuantiosas cifras por daños agrícolas relacionados con cambio climático

San José. La Nación. | 28 de Diciembre de 2011 a las 00:00

Costa Rica invirtió $130 millones en atención a emergencias por el impacto del clima en el sector agropecuario, entre el 2006 y el 2010, según un recuento de decretos hecho por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Esa suma no incluye las pérdidas en cultivos y en producción, pues no hay información sistemática en ese campo.

La totalidad de las emergencias se dio por inundaciones, lo cual causó graves daños en cultivos y en infraestructura (caminos, puentes y otros).

Esa situación, que se ha venido presentando todos los años, obliga a poner el cambio climático como prioridad en los programas agrícolas, aseguró la jerarca del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Gloria Abraham.

La cifra invertida en cinco años para atender emergencias es casi el doble del presupuesto anual del MAG, que actualmente ronda los $70 millones.

El notable cambio del clima ha llevado ya a algunos sectores organizados a buscar salidas para enfrentar los problemas.

Los casos más conocidos en ese sentido son los de los sectores bananero y cafetalero.

La baja en las lluvias en la zona del Caribe, especialmente entre noviembre y abril causó que algunas empresas hayan realizado ensayos con sistemas de riego, explicó Jorge Sauma, gerente general de la Corporación Bananera Nacional (Corbana).

Los cafetaleros sufren por lo contrario. Entre setiembre y diciembre se están presentando temporales todos los años y el exceso de lluvia causa la caída del grano maduro y la aparición de hongos como el ojo de gallo. Por eso ensayan con nuevas variedades que atrasarían la maduración a la época seca.

Aunque no existe la misma organización entre los horticultores, algunos grupos y el Gobierno cultivan en ambientes protegidos, como los invernaderos.

Adaptación. La ministra Abraham dice que la adaptación a los cambios del clima debe estar entre los factores de mayor importancia tanto en políticas públicas como en la planificación de las empresas.

Agregó que para las compañías debe ser una inversión, pues no solo evitará pérdidas de cultivos sino que también elevará la producción al esquivar el impacto del clima.

Desarrollo de nuevas variedades más resistentes al clima, rotación de cultivos para regenerar suelos, uso de invernaderos y reubicación de ganado a zonas altas para evitar dificultades en su alimentación, están entre las prácticas que se deben impulsar en los años venideros, explicó el MAG.

De esa manera se pretende enfrentar los casi seguros períodos de fuertes lluvias entre setiembre y diciembre de cada año, que afectan especialmente la faja del Pacífico y el Valle Central y la merma en las precipitaciones en el Caribe.

 


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