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Aguas costarricenses sirven de santuario para el nacimiento de ballenas

Agencia DPA. Desde San José. | 18 de Marzo de 2007 a las 00:00
Las apacibles aguas del tropical Pacífico sur costarricense son un santuario para cientos de ballenas, que huyen del invierno desde los polos norte y sur en busca de un refugio donde parir y amamantar a sus crías. Costa Rica posee la cualidad, casi única en el planeta, de albergar, en diferentes temporadas del año, a las ballenas embarazadas tanto del Ártico como del Antártico, lo que convierte al país en un sitio de valor incalculable en la lucha por conservar esta especie, explicó el biólogo marino Damián Martínez, director de la Fundación Keto. En el país centroamericano habitan seis de las trece especies de ballenas del mundo, pero las más conocidas son la jorobada, la minke y la azul. Para proteger a estos gigantes marinos y otras especies como delfines y corales, el país cuenta desde 1989 con el Parque Nacional Marino Ballena (PNMB), el primero de este tipo en Latinoamérica. Sin embargo, el carácter migratorio de las ballenas hace que los esfuerzos de un solo país sean insuficientes para evitar su extinción, indicó la bióloga Andrea Montero. "Las ballenas nacen en Costa Rica, son costarricenses, pero viven en el exterior. Ellas recorren más de 7.000 kilómetros hasta la Antártida, por ejemplo, para alimentarse y luego regresan a tener a sus crías, por eso, aunque sean 'ticas', necesitan pasaporte e inmunidad diplomática", manifestó Arturo Carmona, director del PNMB. Y es que, además, las ballenas aportan significativas ganancias a varias comunidades costeras del país, que han encontrado en la industria de avistamiento de estos mamíferos un negocio lucrativo y amigable con el ambiente.

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