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Grupos de campesinas se abren paso en El Salvador

Agencia AFP. Desde San Salvador. | 21 de Marzo de 2007 a las 00:00
Antes se dedicaban casi por completo al cuidado de su familia, pero ahora, con asesoría de varias entidades, han empezado a producir mermelada, fruta deshidratada o a teñir ropa con añil: son grupos de mujeres de zonas rurales de El Salvador que se abren camino como microempresarias. En el departamento de Chalatenango, en el cantón Guarjila (85 km al norte de San Salvador), un grupo de cinco ex amas de casa impulsan la microempresa Productos Deshidratados Sol (Prodesol), dedicada básicamente a la producción de fruta y especias deshidratadas con ayuda de cámaras que trabajan con luz solar. "Parecemos meteorólogas, vemos si vamos a tener mucho sol o va a estar nublado. Necesitamos del sol para trabajar en la producción, que aunque es poca vamos saliendo adelante", declaró a la AFP María Paula Guardado, de 43 años, encargada del grupo. En un par de días de radiante sol, Prodesol puede llegar a producir de ocho a diez libras de fruta deshidratada y especias. Estas son empacadas en pequeñas porciones y luego vendidas, por un dólar, en mercaditos móviles de productos artesanales que promueven en todo el país organizaciones sociales de desarrollo. "El dinero obtenido lo invertimos en materia prima y lo poquito de ganancia lo repartimos en partes iguales", agregó Esperanza Mejía, otra de las impulsadoras de Prodesol. Mango, papaya, piña, coco y manzana deshidratada, además de especias como orégano, son los principales productos que trabaja Prodesol, que ha tenido el apoyo financiero y técnico de la Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal Rural de El Salvador (Cordes). En el caserío Las Piedritas, en Cuyultitán, en el departamento de La Paz, 26 km al sur de San Salvador, nació la Asociación de Mujeres Campesinas 28 de Mayo (Amcapic) para producir champús y jabones medicinales de baño, así como jarabes para combatir la tos a base de plantas. "Todo este trabajo es duro, pero nos han capacitado y se nos hace más fácil la labor", aseguró a la AFP la coordinadora de Amcapic, María Isabel Pérez de Santos. Amcapic reúne a una veintena de mujeres que se encargan de producir y comercializar sus productos naturales, que según Pérez de Santos "son bien aceptados por su bajo costo". Las mujeres de Amcapic, con edades que promedian los 30 años, han sido capacitadas por una una universidad privada y organizaciones de desarrollo comunal. Otros grupos de mujeres han visto en el teñido de ropa con añil una fuente de ingresos para sus familias, como el caso de la microempresa Teñido Los Nonualcos, en el poblado de Santiago Nonualco, 48 km al sur de la capital. "A la gente, más que todo a los turistas extranjeros, les gusta la ropa teñida con añil y pagan el producto", afirmó a la AFP Kessia Zelaya, que se ha juntado con otras tres mujeres para montar la teñidora. Una camisa para adulto fabricada en algodón y teñida con añil puede fácilmente costar unos 15 dólares como mínimo, explica Zelaya, tras señalar que los productos teñidos son comercializados en un pequeño local en Santiago Nonualco y en ferias locales. Otras mujeres emprendedoras son las de las Artesanías Lempa en la ciudad de Tecoluca, 73 km al sureste de San Salvador, que fabrican mermeladas de frutas. "No todas las mujeres tenemos la decisión de salir adelante, pero nosotras sí y aquí nunca desmayamos en nuestro negocito, queremos ayudarnos todas para salir adelante", dijo a la AFP Cayetana del Tránsito López, representante de la microempresa.

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