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Guatemala: la matanza de lenguas indígenas

Agencia EFE. Desde Cartagena, Colombia. | 29 de Marzo de 2007 a las 00:00
La muerte de una lengua es como una ventana que se cierra al mundo, expresó hoy el antropólogo e historiador mexicano Miguel León-Portilla, quien calificó de "terrible" y "catastrófica" esa situación. "Cuando muere una lengua se pierde una oportunidad de ver el mundo desde otra perspectiva", manifestó el académico mexicano, que hoy presidió el panel "El español en convivencia con las lenguas indígenas de América" en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española. León-Portilla agregó que "estamos en una encrucijada" porque no se sabe si las lenguas indígenas americanas, cada vez menos habladas, sobrevivirán en un ambiente globalizado. La extinción de las lenguas autóctonas americanas se ha acelerado por la discriminación que sufren en muchos países las comunidades aborígenes, lo que lleva a sus integrantes a evitar y desconocer esa herencia cultural. Ese es el caso de Guatemala, país de casi 13 millones de habitantes, donde la mayoría de las 23 lenguas mayas existentes son habladas por menos de 20.000 personas. "Las lenguas indígenas guatemaltecas han sido desprestigiadas y estigmatizadas por la sociedad en general, especialmente por los no indios", que son minoría, señaló la lingüista Guillermina Herrera, miembro de la Academia de la Lengua de ese país centroamericano. Herrera señaló que más de diez millones de guatemaltecos son hispanohablantes mientras que la lengua maya más hablada, el k"iché, es usada por aproximadamente un millón de personas. Agregó que la única de las 23 lenguas mayas en expansión en Guatemala es el q"eqchi, la segunda más hablada, que es el idioma materno de unas 725.000 personas. La académica señaló, que a pesar de que la mayoría de la población guatemalteca es de origen maya, hay muchas "resistencias" en el país al desarrollo de la educación bilingüe. Destacó además, que como las distintas comunidades nativas no se entienden entre sí, el español actúa como "lengua franca" en el país. Una situación similar, aunque menos dramática, se presenta en Bolivia, donde el quechua y aimara han perdido adeptos entre la población aborigen. "En el siglo XIX el aimara se usaba como lengua común en La Paz y hasta comienzos del siglo XX los paceños eran bilingües" pero esa condición se ha perdido con los años, anotó el académico boliviano de la Lengua Carlos Coello Vila. Después de escuchar las ponencias de sus colegas, el jesuita y académico paraguayo Bartomeu Melià señaló que "parece un canto fúnebre" el panorama de las lenguas vernáculas americanas. Melià, de origen catalán, subrayó que a diferencia de lo que ocurre en el resto del continente, "Paraguay es un caso paradigmático porque el guaraní se ha mantenido como lengua nacional". Citó datos del censo nacional de 2002, según los cuales el 86 por ciento de los paraguayos habla guaraní o guaraní y español, aunque sólo el 1,8 por ciento de la población es indígena. "En Paraguay hay un monolingüismo real. Paraguay es un país cuya lengua principal es el guaraní", anotó. Pese a los elogios que hizo sobre la situación del guaraní, Melià calificó de "mentirosa" la declaración de la Constitución paraguaya de que esa lengua es oficial en el país, así como el español. "No hay un solo documento en guaraní. Ni siquiera hay una versión oficial de la Constitución en guaraní", manifestó.

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