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Notable incremento de mujeres involucradas en narcotráfico en Costa Rica

Agencia AP. Desde San José. | 29 de Marzo de 2007 a las 00:00
El involucramiento de las mujeres en el narcotráfico ha provocado en tres años un aumento de 350 a 500 reclusas en el centro penal el Buen Pastor, el mayor de Costa Rica. La directora del penal, Mayra Castro, detalló en entrevista con AP un 70% está en la cárcel femenina por haber cometido algún delito relacionado al tráfico de psicotrópicos, muchas inducidas por familiares o amistades con el agravante de que muchas además son madres. Más de la mitad de las presas están acusadas de narcotráfico. El 18,5% son extranjeras de 15 nacionalidades diferentes. "Hay problemas de espacio físico y deficiencia de personal, pues contamos con unos 60 administrativos y unos 60 policías que se turnan por semana. Estamos tratando de bajar la cifra entonces en las próximas dos semanas saldrán 20 privadas de libertad a proyectos especiales como panadería y limpieza", indicó Castro. Para el supervisor de seguridad en el penal, Miguel Calderón, el aumento de la población incide en la seguridad porque "convive tanta gente que hay que estar siempre en estado de alerta". Algunas deben combinar su tiempo en prisión con sus tareas como madres de bebés de hasta tres años, edad máxima permitida para que un menor permanezca en el recinto, en una sección especial llamada "Casa Cuna", que alberga a 23 menores. "Veo a mi bebé todos los días al finalizar la tarde. Tengo la fe de que me disminuyan la pena por buen comportamiento para poder estar con él cuando ya no pueda estar aquí conmigo", expresó la panameña Jeannette Aguirre, de 35 años. Fue sentenciada a cinco años y tres meses luego que en agosto del 2005 la policía de la frontera le encontró 46 comprimidos de heroína dentro de una caja de zapatos envuelta con papel de regalo. A la panameña la esperan en su país otros cuatro hijos, entre los 16 y 6 años de edad. "La libertad no tiene precio, no hay nada que compense la libertad, entrar en la cárcel es muy fácil pero salir cuesta mucho y para uno que tiene hijos es más difícil", afirmó Aguirre. Esa añoranza es compartida por la costarricense Annette Moya, de 30 años y que tiene cuatro hijos de los 13 a 4 años. "Mis hijas han sufrido demasiado. Ellas me pasan preguntando, ¿Mami cuándo viene?", manifestó Moya, quien cayó en el tráfico de drogas porque su esposo estaba en una banda dedicada a vender piedras de crack en Cartago, ciudad ubicada a unos 20 kilómetros al sureste de la capital. Ahora tiene tres años de estar en el centro por una condena de ocho años.

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