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Religiosidad marca a guatemaltecos esta semana

Ciudad Guatemala. PL. | 7 de Abril de 2012 a las 00:00

Las celebraciones religiosas por semana santa tuvieron ocupados a los guatemaltecos estos días, de largo asueto, cuando la violencia se va burlando del plan de seguridad implementado.

El lunes ya se preparaban para dos días después iniciar las vacaciones por la también llamada semana mayor, que mantiene desde entonces casi paralizado el país, dado el éxodo poblacional masivo hacia otros lugares.

Los rituales litúrgicos se suceden desde el jueves, para concluir mañana, con el tradicional colorido en las marchas de procesiones sobre alfombras confeccionadas con aserrín, flores y frutas, que a todos provoca deleite espiritual. Como es habitual, las autoridades implementaron sus planes de seguridad, tanto para neutralizar la violencia como evitar males mayores por causas accidentales en playas, centros recreativos y turísticos o las carreteras.

Pero ambos objetivos nunca pueden ser cumplidos a cabalidad y, a pesar de no haber aún cifras oficiales, desde todas partes del país van fluyendo reportes aislados acerca de víctimas, mortales o no, por una u otra causa.

En medio de ello, la sociedad recibió con beneplácito la confirmación por parte de la justicia sobre la condena dictada para cuatro exmilitares por una masacre durante el conflicto armado interno en Guatemala (1960-1996). La sala primera de apelaciones denegó recursos para esos procesados por la matanza de 201 hombres, mujeres y niños en la aldea indígena de Dos Erres, en el norteño departamento de Petén, perpetrada del 6 al 8 de diciembre de 1982.

Esa fue una de las más sonadas masacres cometidas por efectivos castrenses entre decenas de ellas durante la guerra, ocurrida durante el mandato de facto de Efraín Ríos Montt (1982-1983), ligado ahora a proceso judicial por genocidio.

Entre los hechos conocidos por la opinión pública destaca también la captura de un guatemalteco sindicado como importante narcotraficante y aliado del grupo mexicano de Los Zetas.

Horst Walther Overdick, alias El Tigre, es presuntamente uno de los capos del trasiego de drogas más influyentes y responsable de varios delitos vinculados con esa actividad criminal, por lo cual lo reclama Estados Unidos en extradición.

Igualmente, la Policía debió actuar el pasado jueves para retomar el control de un penal del departamento de Escuintla donde se produjo ese mismo día un motín de reclusos, el cual provocó dos muertos y al menos siete heridos.

 


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