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Niños en Guatemala a merced de los criminales

Xornal, diario digital de Galicia. Desde ciudad Guatemala. | 31 de Marzo de 2007 a las 00:00
Fueron 60 tiros sobre sus cuerpos. No habían alcanzado la mayoría de edad y la violencia se ensañó contra ellos. Los hermanos Ronald y Víctor Batres se convirtieron de esta forma en las pequeñas víctimas de las manos criminales que están socavando la vida de niños y adolescentes en Guatemala. Así retrata la situación el diario El P eriódico de Guatemala. No por gusto –aclara el rotativo– el informe de Estados Unidos, presentado por Condoleezza Rice, señala a Guatemala como el país en el que los niños y adolescentes están a merced de manos criminales que los utilizan para la prostitución y actividades ilegales con drogas, sino lo más grave es que son víctimas de muertes violentas, principalmente en la Ciudad de Guatemala. La funcionaria refiere que se contabilizan 377 menores de edad asesinados en 2006, pero la realidad es que esas cifras se quedan cortas. Informes de entidades que velan por los derechos de la niñez en el país sostienen que en 2006 la sombra de la muerte se posó sobre los cuerpos de 525 niños, niñas y adolescentes. Las frías gráficas reflejan cómo los niños, niñas y adolescentes forman parte de la violencia. En 2003 fueron 190 los infantes asesinados. En 2004 murieron violentamente 200 pequeños, mientras que en 2005 el número fue de 191. A diario, señalan médicos forenses del Organismo Judicial (OJ) y del Ministerio Público (MP), sus manos practican expertajes y necropsias sobre uno o dos cuerpos encontrados, algunas veces, en estado de putrefacción o decapitados, con señales de estrangulamiento o torturas. En el peor de los casos vienen con balazos incrustados en la cabeza, aseveran los forenses citados por El P eriódico de Guatemala. Un informe de la Nana, la agencia de noticias especializada en la cobertura de informaciones relacionadas con la niñez y adolescencia, destaca que "5, 6, 7, 8, 12 o 17 años de edad, es una corta edad para experimentar las formas más atroces de morir". Como en un cuento de horror, la niñez y adolescencia son expuestas a las manos de criminales que incluso llegan a utilizar grilletes para maniatarles las manos, les cortan la lengua y golpean sus cuerpos hasta la muerte, después los dejan tirados en un barranco. El Centro de Estudios de Guatemala (CEG), dirigido por Sandino Asturias, asevera en su informe Balance de la participación del Ejército en la seguridad ciudadana, que este es el país de América Latina donde ocurre el mayor número de asesinatos contra niños y niñas. La Oficina del Procurador de los Derechos Humanos ve en estos asesinatos "muertes violentas". El relator especial sobre Ejecuciones Extrajudiciales, Philip Alston, va más allá y reconoce que se trata de "ejecuciones extrajudiciales", mientras que el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) sin titubear afirma que se trata de "una práctica de limpieza social". El Cejil sostuvo una reunión el año pasado con el MP y este reconoció que en algunos casos de ejecuciones de menores de edad hubo participación de la Policía Nacional Civil (PNC). Alston, en su informe explica por qué utiliza el término ejecuciones extrajudiciales en los asesinatos de niños, niñas y adolescentes. Básicamente son los "elementos" presentes en los cuerpos. Los adolescentes aparecen con señales de estrangulamiento, mutilaciones, tiro de gracia, tortura, mensajes en los cuerpos, mensajes en papeles y hay una serie de ejecuciones colectivas, advierte. Los niños de la calle tampoco se salvan. Casa Alianza ha repetido hasta el cansancio que personas menores de 18 años son blanco de "limpieza social" y no se requiere de rebuscar ejemplos. El documento de la Organización Mundial contra la Tortura (OMCT) 2006 denunció limpieza social y asesinato de niños en la calle y zonas marginales. Las víctimas que la OMCT describió son de estrato social bajo, indígenas y baja escolaridad. El reporte de la mencionada PNC da cuenta que 252 niños, niñas y adolescentes perdieron la vida por arma de fuego; 47 fueron estrangulados; 15 fallecieron al recibir heridas por arma blanca, y 9 fueron degollados. La Nana señala que las víctimas predilectas son los varones (79 por ciento) de entre los 13 y 17 años de edad. A pesar de ello, los niños de menor edad de ambos sexos no están exentos de los ataques. La Nana indica que hubo 22 niños de entre 7 y 12 años de edad muertos por esta causa, así como 11 de 0 a 6 años, agrega la agencia, que mantiene un monitoreo relacionado con hechos de violencia contra la niñez y adolescencia. Desde elPeriódico, matutino que se publica en la capital, Alston se muestra incrédulo ante las explicaciones de las autoridades y considera un "chivo expiatorio" decir que se trata de "venganza entre pandillas", ya que prevalece un desmesurado número de asesinatos. Alejandra Vásquez, del Movimiento Social por la Niñez, piensa que las muertes de niños y niñas son producto de los problemas de los adultos. María Elena Peralta, de la Asociación de Mujeres y Familiares Sobrevivientes de la Violencia, abre el abanico y cree que puede tratarse de la oposicion a integrar un grupo, o los padres se involucran en actividades que ponen en riesgo a sus hijos. En el peor de los casos, ejecuciones extrajudiciales.

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