Escúchenos en línea

Extorsión, el método favorito de la policía en Guatemala

Por Leonardo Cereser, diario Prensa Libre, de Guatemala. | 1 de Abril de 2007 a las 00:00
Las "mordidas" o "ayuditas", como muchos agentes prefieren llamar a lo que en realidad es extorsión, se han convertido en una condena para los guatemaltecos Pero las extorsiones de la PNC son apenas el más simple de los abusos que comete la fuerza pública. Es la primera célula del cáncer que corroe a la Policía Nacional Civil (PNC). Pasa todos los días y a toda hora, y los guatemaltecos parecen haber adoptado esta práctica como algo normal, como algo no tan malo, comparado con todo lo demás. Se trata de un delito que no se denuncia, por temor, desconfianza o resignación, pues el sistema es cómplice de la impunidad. Según Eleonora Muralles, de la agrupación Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro (FADS), casi a diario reciben denuncias de extorsiones policiales. "Tenemos reportes de muchos casos, pero las víctimas sólo confían en nosotros y no denuncian. Lo que se deja de conocer es demasiado, y todo queda en la impunidad", asegura. Decenas de casos de extorsiones protagonizadas por policías podrían llenar la misma cantidad de páginas. Sin embargo, un estudio que el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo llevó a cabo en junio de 2006 demuestra que el 76.6 por ciento de las víctimas de actos ilícitos prefiere callar y no denunciar. Sólo una minoría de aquellos que han sido víctimas de amenazas, cohecho y degradación por parte de la PNC lo denuncia. Uno de los casos más recientes es el de un grupo de jóvenes que pasaron tres horas en la Comisaría de Antigua Guatemala, luego de que fueron retenidos al salir de una boda. "Decidimos quedarnos a dormir en la Antigua para evitar regresar hasta la capital de noche", cuenta Lorena, quien, junto a su esposo y un primo se dirigía al hotel que habían reservado. Pasaron dos veces por el lugar y se detuvieron para ver mejor la dirección. En ese momento una patrulla, identificada como SAC-050, se detuvo atrás de ellos. Tres agentes bajaron y les pidieron que descendieran del vehículo. Al verlos les dijeron: "Ve... si son hijos de papi y mami estos hijos de p...", y acusaron al menor de los tres, José, de 18 años, de haberlos insultado, cosa que nunca sucedió. "Hoy sí vas a ver lo que es faltarle el respeto a la autoridad", amenazaron. Luego le preguntaron al piloto si estaba armado, y éste les respondió que sí y les mostró la licencia de portación de arma. Le retiraron las dos cosas, se llevaron a José en la patrulla y les dijeron que debían ir a la comisaría ubicada frente al parque. Preocupados, los afectados llamaron a otros conocidos que estaban en la boda, y éstos llegaron a la comisaría en su auxilio. Ellos fueron testigos de cómo uno de los agentes se acercó y les dijo que el jefe estaba enojado y que por menos de 3 mil quetzales (390 dólares) no se iban, y, sin mucho preámbulo, cerró el negocio: "Si llevamos al patojo ante el juez van a tener que pagar 1 mil 500 quetzales (195 dólares) de talacha (multa), otros 1,500 quetzales al abogado, más unos 4 mil quetzales (520 dólares) que perderían al ya no tener el arma, y si el patojo se va al bote, lo van a violar, y eso es más serio". Y al ver a quienes habían llegado para auxiliarlos, les dijeron: "Si no les alcanza, ahí tienen varios amigos para que los ayuden a juntar el dinero". Luego de dos horas, y de extorsionarlos con 3 mil quetzales, además de US$140, los dejaron ir, pero no sin antes cerrar el hecho con otro abuso. "Ya nos íbamos y todavía le pidieron a mi primo que se quitara un par de botas negras", recuerda Lorena, con indignación.

La denuncia más común

Verónica Godoy, de la Instancia de Monitoreo y Apoyo a la Seguridad Pública (Imasp), dice que el aumento de los cobros extorsivos es un asunto muy grave y que son los más denunciados. "Usualmente, son policías poco organizados, que se aprovechan principalmente de jóvenes para extorsionarlos. Incluso, hay casos donde llevan a las víctimas al cajero o llaman a sus padres para obtener más dinero, pues los cobros usualmente rondan entre Q1 mil y Q2 mil", dice Godoy. Pero las extorsiones de la PNC son apenas el más simple de los abusos que comete la fuerza pública, y que quien sea nombrado director deberá atender, como parte del clamor popular, en busca de la depuración de la institución, infestada de corrupción. Estadísticas de la Oficina de Responsabilidad Profesional (ORP), de la PNC, revelan que el cohecho o soborno es la tercera falta más denunciada. De las mil 571 denuncias recibidas el año pasado, 124 fueron por cohecho, sólo superadas por abuso de autoridad, con 274 casos, y robo, 260. Los datos de la ORP en cuanto a las comisarías más denunciadas coinciden con los de Imasp. A comienzos de 2006 , las comisarías 11 y 12 encabezaban la lista, con el 16 por ciento de denuncias. Éstas cubren las zonas 1, 4, 3 y 9, además de 6, 18 y San Pedro Ayampuc, respectivamente, seguidas por la Comisaría 15, con 14 por ciento de denuncias. A pesar de la cantidad de denuncias recibidas, sólo 687 llegaron a los tribunales disciplinarios, en las que estaban involucrados 849 miembros de la institución. La mayoría de los expedientes que se conocen en los tribunales corresponden a abandono de labores, con 230 agentes procesados; seguidos por robo o asalto, con 89, y sólo 43 fueron juzgados por extorsiones y cohecho, además de 10 a los que se les acusa de violación. Entre las sanciones se registraron 419 destituciones; 117 agentes fueron suspendidos de 21 a 30 días. La Procuraduría de los Derechos Humanos reportó 129 denuncias contra miembros de la institución policial en 2006.

Secuestro y homicidios

El total de denuncias contra agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) recibidas por el Ministerio Público (MP) el año pasado fue de 742. La mayoría fue por delitos como abuso de autoridad, incumplimiento de deberes y cohecho pasivo, aunque también hay procesos abiertos por secuestros y homicidios. Éstos, sin embargo, son sólo algunos de los delitos que se señalan, pues se sospecha que hay agentes de la PNC involucrados en narcotráfico y robo de furgones y de gasolina. Patricia Lainfiesta, fiscal de Delitos Administrativos, dice que uno de los problemas que afrontan constantemente es que las personas denuncian hechos contra policías, pero que cuando se les llama a testificar ya no acuden, por temor. Añade que al menos en 84 casos los elementos de la PNC han sido puestos a disposición de los tribunales de justicia y obligados a prestar su primera declaración. La Fiscalía recibe las denuncias de delitos cometidos por funcionarios públicos, y de éstas, lo señalamientos contra policías representan el 54 por ciento de mil 352.

La población está atemorizada

"Yo creo que la sociedad está vulnerable, porque los abusos son un hecho real y se viven a diario. Son cometidos por una fuerza pública infiltrada por el crimen organizado y cuerpos paralelos de seguridad", dice Maya Alvarado, psicóloga social y experta en violencia política. "Los temores de la población tienen un fundamento muy fuerte, que no es sólo la crisis reciente de la Policía. Es un terror que va más atrás, y lo provoca la poca claridad que tiene la actuación de la Policía". "La sociedad debe conocer sus derechos, para evitar abusos", asegura. "Creo que hay muchas cosas por hacer, pero, obviamente, lo que es más urgente es la depuración de la Policía", reconoce Adela de Torrebiarte, ministra de Gobernación, quien asumió el cargo el miércoles recién pasado. "Es una prioridad, por todos los hechos denunciados, y es importante reconstruir la credibilidad, formar buenos policías; además, la depuración permitiría conocer a los malos agentes que cometen hechos contra la ley. Incluso, los que han sido señalados de llevar a cabo hechos de limpieza social, abuso de autoridad, entre otros", explica De Torrebiarte. "La Policía tiene agravantes, y su condena debe ser mayor cuando utilizan la estructura de autoridad para cometer delitos impunemente", asegura María Eugenia Morales de Sierra, procuradora adjunta de los Derechos Humanos. Morales agrega que el tiempo le dio la razón a la PDH, luego de que nadie quiso oír de los informes que señalaban la infiltración del crimen organizado dentro de la Policía. "Tuvimos infinidad de reuniones, trasladamos información de denuncias de primera mano y elaboramos informes con señalamientos, pero poco fue lo que hicieron los funcionarios", afirma.

PNC va de mal en peor

Distintas encuestas han demostrado la falta de confianza y la mala percepción que los hechos de corrupción le han dejado a la institución policial. En el Voto Libre que este diario llevó a cabo en febrero de 2007, al preguntar: ¿Confía usted en los agentes de la Policía Nacional Civil?, el 90 por ciento de entrevistados respondió que no, y el siete por ciento dijo que confía poco. Como institución, la Policía Nacional Civil (PNC) fue la peor evaluada entre las agencias del sistema de justicia, con un porcentaje de 6.88 por ciento de confianza, seguido del Ministerio Público, con 17.88 por ciento. Los mejor evaluados fueron los jueces, con 31 por ciento. En una encuesta de la Agencia de Cooperación de Estados Unidos, hecha por Vox Latina en septiembre de 2006, el 68 por ciento de los entrevistados respondió que la Policía está vinculada con la delincuencia, frente al 19 por ciento que cree que protege a la gente. En los indicadores de percepción y experiencias de corrupción evaluados por Acción Ciudadana, en julio de 2006, el 30.5 por ciento de encuestados admitió haber pagado a un agente de la PNC para evitar infracciones o detenciones. Por su parte, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo en sus encuestas de victimización obtuvo como respuesta que el 46.6 por ciento de los consultados afirmó que mal concepto del desempeño policial, y el 76.7 por ciento de víctimas de hechos ilícitos dijo que no acude a presentar denuncia.

Descarga la aplicación

en google play en google play