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Stein admite que sí hay paramilitares en Guatemala

Agencia PL y diario elPeriódico. Desde ciudad Guatemala. | 2 de Abril de 2007 a las 00:00
El vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, admitió que la existencia de grupos clandestinos al amparo de fuerzas de seguridad es un problema enraizado hoy en este país. "Tenemos décadas de sufrir esto en Guatemala. Los escuadrones de la muerte funcionaron durante el conflicto armado interno", dijo el vicemandatario en una entrevista concedida al diario "El Periódico". Preguntado sobre la participación de la policía en el asesinato de cuatro salvadoreños, declaró que desde 2004 han insistido en que el riesgo más grande para el Estado es la penetración del crimen organizado en la institucionalidad pública y privada. "No es algo que nos tome por sorpresa", dijo Stein y explicó que junto al anterior ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, visitó el Congreso de la República para promover la ratificación de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala. El país vive una crisis de inseguridad, cuyo detonante fue el asesinato aquí de tres diputados salvadoreños del Parlamento Centroamericano y su chofer, y la posterior ejecución en una cárcel de cuatro policías implicados en el crimen. Stein consideró como un error de juicio el no haberse percatado de que la reforma al sistema penitenciario no había avanzado lo suficiente como para evitar la muerte de los policías dentro de la prisión. Según el vicepresidente, hasta donde marchan las investigaciones todo parece indicar que no fue un comando externo el que incursionó en el penal, sino que hubo complicidad de la guardia penitenciaria. Estos hechos provocaron la renuncia del ministro de Gobernación y de los directores de la Policía Nacional Civil (PNC) y del Sistema Penitenciario. De acuerdo con el vicemandatario, en los nueve meses que le quedan al gobierno esperan fortalecer la PNC y el sistema carcelario y terminar los programas de capacitación del personal de investigación criminal. Según su opinión, existen áreas de seguridad que deben fortalecerse, sobre todo al nivel de los comités de barrio.

Stein: «El tema de grupos clandestinos no es nuevo»

Por Antonio Ordoñez /elPeriódico ¿Cómo se siente en el Gobierno con los últimos acontecimientos de violencia que dejan al descubierto una Policía Nacional Civil con problemas? – No es algo que nos tome por sorpresa. Desde 2004 hemos insistido en que el riesgo más grande para el Estado es la penetración del crimen organizado en nuestra institucionalidad pública y privada. Con el entonces ministro de Gobernación, Carlos Vielmann, visitamos las diferentes bancadas para promover la ratificación de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, uno de los ejemplos que usamos en esta gestión fue el caso de la PNC. Estamos no solo indignados por lo que ha ocurrido sino que tenemos todo el ánimo para tomar las decisiones y apresurar el paso de una reestructuración de todo el ámbito de la seguridad. ¿Tenían idea del poder que tenía el crimen organizado en las fuerzas de seguridad como para entrar a asesinar a cuatro policías dentro de un penal de alta seguridad? – Este es posiblemente otro error de juicio que cometimos, porque asumimos que la reforma al sistema penitenciario había avanzado lo suficiente como para que lo que ocurrió no fuera posible. Al menos hasta donde van las investigaciones del MP está claro que no fue un comando externo el que incursionó en el penal sino que todo parece indicar que hubo complicidad del sistema de la guardia penitenciaria. Lo que no se sabe es quiénes podían haber perpetrado la ejecución de los policías. ¿Cómo ven que existan denuncias, con testigos y evidencias, sobre la existencia de escuadrones de la muerte? – Las denuncias y presuntos testigos hay que verlos a cada uno como viene. Nos sorprende que el testigo protegido de la oficina del PDH sea una persona buscada por la Interpol donde incluso hay una recompensa por su captura. El tema de que puedan existir grupos clandestinos al amparo de fuerzas de seguridad dedicados a la limpieza social no es nuevo. Pero el patrón de estas ejecuciones surgió en 2005. Y esto aviva las dudas de algunos sectores sobre la existencia de una política de limpieza social. – En primer lugar no surgió en 2005, tenemos décadas de tener esto en Guatemala. Los escuadrones de la muerte funcionaron durante el conflicto armado interno. Lo que pasa es que algunas organizaciones empezaron a detectar rasgos y características en algunos de los asesinatos quesugerían que operaba en el país una célula o grupo de limpieza social. Toda denuncia que se ha hecho sobre comportamiento policial al margen de la ley ha sido inmediatamente sometida a las autoridades y hay casi 200 policías en proceso. Eso no impide que en algún nivel de la administración se haya retrocedido y se haya querido recurrir a este tipo de mecanismos ilegales. Quizás podrán librar una acusación de que no hemos sido muy eficientes en perseguir este tipo de señales, pero lo que hemos hecho es fortalecer el Estado de derecho. Hay quienes aseguran que el plan de seguridad de este Gobierno ha privilegiado a ciertos sectores y desprotegiendo a otros. – Creemos que es importante que así como se sientan las bases para un sistema nacional de seguridad, se tiene que atender las urgencias de corto plazo para la mayoría de ciudadanos de la manera más equilibrada posible. Han surgido ciertas dudas sobre los éxitos por un lado y dificultades por otro en la agenda de seguridad. En estos tres años se lograron algunas cosas en la Academia de la PNC y en transparencia del Ministerio de Gobernación. Sin embargo, los resultados de disminución de ilícitos parecieran sugerir que se privilegia a ciertos sectores de la población y que otras áreas urbanas podrían estar desatendidas. Nuestro empeño es que esas dudas sean disipadas. ¿Qué esperan en estos nueve meses que quedan de gestión y que estarán a cargo de Adela de Torrebiarte? – Esperaríamos que el esfuerzo de fortalecimiento de la PNC y del sistema penitenciario quede completo y que en ese proceso queden terminados todos los programas de capacitación de personal de investigación criminal. Asimismo, dejar en su sitio los sistemas modernos de supervisión y control. Existen áreas de seguridad ciudadana que deben fortalecerse sobre todo en los comités de barrio.

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