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Pleito entre Martinelli-Varela revela crudeza de campaña electoral

Ciudad Panamá. Agencia PL. | 10 de Mayo de 2012 a las 00:00

La áspera discusión entre el presidente Ricardo Martinelli y el vicepresidente Juan Carlos Varela en la cual se acusan mutuamente de corruptos, revela lo encarnizada que es ya la campaña para las elecciones generales de 2014.

La firma italiana Finmeccanica y el empresario de ese país Válter Lavítola, centros de un escándalo de corrupción que se ventila en la Fiscalía de Nápoles que menciona a Panamá por la compra de radares y otros elementos de seguridad, son el leit motiv de la discrepancia, pero no la causa.

Ambos se acusan de ser amigos de Lavítola, el hombre que supuestamente permitió una presunta sobrefacturación en la compra a Finmeccanica por 250 millones de dólares y obtención de coimas multimillonarias.

Empero, eso no significa que el proceso por corrupción internacional involucre legalmente a Panamá ni a ciudadanos de este país aún en el hipotético caso de que realmente lo estuviesen.

La causa real está en los intereses de ambas agrupaciones políticas, Cambio Democrático, liderado por Martinelli, y Partido Panameñista, por Varela, que intentan descabezarse mutuamente en los casi dos años que aún restan para elegir al nuevo presidente de Panamá.

En tal sentido, defensores de Varela dentro del panameñismo alertan de la posibilidad de que Martinelli utilice su poder casi absoluto en la Asamblea Nacional para llevar el caso al pleno y defenestrarlo del cargo, aunque según el abogado Silvio Guerra eso es competencia de la justicia, no del legislativo.

Varios constitucionalistas coincidieron hoy en que Cambio Democrático ha creado un grupo que valora la posibilidad de acusar a Varela ante los diputados de incumplimiento de sus obligaciones como vicepresidente de la República.

La proyección de dos spot televisivos, el primero de ellos de Cambio Democrático contra Varela destacando una supuesta amistad con Lavítola, y la respuesta a éste contra Martinelli acusándolo de participar en las coimas del italiano, ha sido fuertemente criticada por el daño que causa a la imagen del país.

Sin embargo, ninguno de los dos partidos ni líderes políticos ha cedido a las críticas, y las cuñas televisivas se mantienen a pesar del alto costo en todo sentido que presuponen.

Las discrepancias vienen desde principios del año pasado cuando los panameñistas creyeron adivinar la intención de Martinelli de romper la alianza de gobierno por la cual el candidato presidencial de 2014 por ambos partidos sería Varela, imponiendo la reelección inmediata y segunda vuelta comicial.

La oposición panameñista a esos intentos terminó el 30 de agosto de 2011 con la ruptura de la alianza, la expulsión de Varela de la Cancillería y la salida del gobierno de todos los ministros y funcionarios afines a Varela.

Fue también la aceleración del transfuguismo usado por Martinelli para multiplicar su poder, lo cual le ha permitido retener 41 de los 71 curules de la Asamblea, controlar la Corte Suprema con magistrados designados por él y mantener en jaque al Tribunal Electoral, según el panameñismo.

La discrepancia ha llegado a mayores por el "léxico de barrio" usado en las declaraciones de ambos, con el cual llegan a la ofensa personal y acusaciones graves sin que ambos muestren pruebas contundentes que convenzan a los electores, según sus críticos.

Medios de prensa señalan que esas peleas parecen convertirse en la principal razón de la falta de aceptación popular del gobierno que bajó de 44 por ciento en agosto de 2011, a 24 en la última encuesta de este año.

 


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