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Los ticos montan su fiesta al dios Baco pese a rigurosa ley seca

Agencia AFP. Desde San José. | 5 de Abril de 2007 a las 00:00
La rigurosa ley seca que el gobierno costarricense aplica durante el jueves y viernes de Semana Santa, si bien provoca molestia en los dueños de los establecimientos expendedores de licor y por supuesto en los consumidores, no impide que éstos monten la fiesta en honor al dios Baco. Desde la primera hora del jueves y hasta la medianoche del viernes, los comercios tienen prohibido expender bebidas alcohólicas, bajo pena de perder las patentes o el cierre del establecimiento si la medida es violentada. Por eso, durante los días previos es común ver a los consumidores preparando sus reservas de variadas marcas de bebidas para consumirlas entre jueves y viernes. "Siempre hago lo mismo y creo que todos lo hacen por igual, compramos para tener asegurado el traguito", dijo a la AFP el ingeniero Mario Castro, mientras compraba licores en un centro comercial capitalino. "Esa ley es obsoleta y debieran eliminarla, ya que es poco el efecto que surte y lo que hace es duplicar el consumo, porque los consumidores nos preparamos comprando bastantes licores", explicó Oscar Díaz, quien se preparaba para viajar a las playas del Pacífico. Debido a que el gobierno declara asueto durante la Semana Mayor para casi todas las instituciones estatales, miles de personas viajan hacia las distintas playas del país, lejos de las celebraciones religiosas y cargados de bebidas alcohólicas. En un país tradicionalmente católico, en el que el 80% de los cuatro millones de costarricenses se declaran seguidores del cristianismo, las celebraciones religiosas parecen perder adeptos. Las tradicionales procesiones con las imágenes sacras son cada vez menos frecuentadas, especialmente por el segmento de la población joven, que prefieren las delicias del mar o el aire fresco de la montaña. Los hoteles de playa reportaron su capacidad repleta desde semanas atrás, ya que los turistas son atraídos por las ofertas de la época. En el otro extremo se ubican los que mantienen la tradición de participar de las celebraciones, especialmente las que se llevan a cabo en la catedral de San José al mando del arzobispo Hugo Barrantes. Muchos llegan a pie o en autos particulares, porque el servicio público de transporte se reduce a menos de la mitad el jueves y se suspende del todo el viernes. Barrantes, en su homilía de este jueves, instó a los católicos a ser fuertes en la Iglesia y a preservar la fe cristiana. "Debemos consagrarnos en la tarea de la santa Iglesia, en lo que demanda el Evangelio", pidió Barrantes en la catedral capitalina.

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