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Descartan existencia de red de tráfico de indígenas entre Costa Rica y Panamá

Por Eduardo E. Espinosa, diario La Prensa, de Panamá. Desde David, Chiriquí. | 5 de Abril de 2007 a las 00:00
La comisión especial que viajó al vecino país de Costa Rica para investigar la supuesta existencia de una red dedicada al tráfico de indígenas ngöbe buglés, que luego eran obligadas a pedir dinero en las calles, no encontró ninguna evidencia que comprobara el hecho. Así lo informó Patricio Montezuma, presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Nacional. "No pudimos corroborar que existiera esa red e, incluso, las autoridades costarricenses tampoco tienen información que compruebe ese ilícito". Todo empezó en febrero pasado, cuando el Diario Extra, de Costa Rica, publicó que estas mujeres eran explotadas por una banda bien organizada. En una entrevista a ese medio, el presidente de la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas de Costa Rica, Odir Blanco, denunció entonces que ellas eran trasladadas desde Panamá a San José, Heredia y Alajuela. Tras reiterar que no había pruebas fehacientes de esa denuncia, Montezuma explicó que lo que sí se comprobó fue la presencia de un gran número de ngöbe bugles que desempeñaban labores agrícolas en las fincas cafetaleras. Explicó que las autoridades de asuntos indigenistas de Costa Rica solo tenían tres expedientes de mujeres panameñas que se habían dedicado a la mendicidad, a las que no pudieron ubicar porque se había trasladado a la comunidad de Quebrada de Hacha. A pesar del resultado negativo, Montezuma aseguró que se mantendrá vigilante por lo sensitivo del tema. Los miembros de la comisión especial aprovecharon el viaje para entrevistarse con los obreros panameños que laboran como recolectores de café en ese país. Según la versión de ellos, la mayoría de las ngöbes que mendigan en Costa Rica nacieron allá y residen específicamente en el área de Boruca. Los indígenas panameños que laboran en las fincas del vecino país aprovecharon la visita de los funcionarios para reiterar que los dueños de fincas ticas implementan mejores programas de atención médica, electricidad y agua, además de comodidad en materia de hospedería y áreas de recreación. "Llegamos a la conclusión de que el productor cafetalero costarricense tiene conciencia social y, por eso, apoya al trabajador indígena", dijo Montezuma. Subrayó que dentro de los programas que se ofrecen en el vecino país a los indígenas, está la firma de contrato laboral para que ellos puedan recibir todos los beneficios sociales correspondientes que establecen las leyes de ese país. Montezuma adelantó que en conversaciones con las autoridades migratorias del vecino país, acordaron mejorar los trámites para que los trabajadores ngöbes ingresen a Costa Rica sin problemas.

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