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Obras de arte tapizan calles guatemaltecas

Por Carmen Esquivel, agencia PL. Desde ciudad Guatemala. | 6 de Abril de 2007 a las 00:00
Las alfombras de aserrín, flores y frutas que engalanan las calles de Guatemala durante la Semana Santa son verdaderas obras de arte popular donde se ponen a prueba la creatividad y el espíritu colectivo de sus habitantes. Familias completas y vecinos trabajan en la confección de estos inmensos tapices de hasta 100 metros de largo, extendidos sobre decenas de calles y avenidas para que sobre ellas pasen las procesiones. Su elaboración es todo un arte. Comienza por el diseño y la confección de los moldes de cartón, donde se incluyen figuras geométricas, imágenes religiosas o artísticas y símbolos indígenas. Luego se determinan los materiales que se van a emplear, se tiñen con colorantes naturales las virutas de madera y se preparan las flores. Generalmente los componentes principales de estos tapices son el aserrín y la rosa, la bugambilia, el clavel, el corozo y el crisantemo, aunque también se suelen utilizar frutas, legumbres, semillas, panes y ramas de pinos. Las alfombras están enraizadas en la memoria colectiva del guatemalteco desde hace mucho tiempo y son un claro ejemplo del sincretismo religioso y cultural, al decir del historiador Celso Lara. Según Lara, su origen se remonta a la época prehispánica, cuando en ciertas ceremonias los señores y sacerdotes caminaban sobre tapices de flores, de pino y plumas de ave como el quetzal, la guacamaya y el colibrí. A ello se sumó la influencia española, sobre todo de las Islas Canarias, donde desde tiempos remotos se confeccionaban con tierras de colores, arenas y también flores. Durante los siglos XVII y XVIII las alfombras se sincretizaron y se hicieron guatemaltecas porque se cargaron de un nuevo contenido y adoptaron características de la cultura indígena, evidentes tanto en el diseño como en la utilización de nuevos materiales y colores. Hoy se confeccionan en todos los pueblos y ciudades de este país, aunque las más hermosas y espléndidas son las de Antigua Guatemala. Famosas son las de aserrín y símbolos religiosos de la calle de las Animas, las de flores y frutos de San Bartolomé Becerra y las de la calle de Amargura, cerca de la Iglesia de la Merced, que en Semana Santa atraen a miles de turistas de todo el mundo. Hacer la más bella de las alfombras es una aspiración de los vecinos de cada cuadra, que cada año ponen todo su empeño en una fraternal competencia donde priman el entusiasmo, la creatividad y el espíritu colectivo.

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