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Narcos mexicanos contratan sicarios centroamericanos

Agencia AFP. Desde ciudad de México. | 10 de Abril de 2007 a las 00:00
La decapitación, una novedad ahora frecuente en la bárbara guerra entre los cárteles de la droga en México, es la marca de los sicarios de Centroamérica reclutados en los últimos años por los narcotraficantes de este país. Según Ricardo Ravelo, experto mexicano en narcotráfico, los 'kaibiles', ex militares guatemaltecos de la guerra civil, se unieron a los 'zetas', el brazo armado del cartel del Golfo, mientras los 'pelones', sicarios del cartel de Sinaloa, reclutaron pandilleros de El Salvador, Honduras y Guatemala. "Ambas organizaciones, al incorporar mareros (pandilleros) y kaibiles (anti-guerrilla) pusieron de moda la decapitación de rivales. Eso no existía antes en México", señala Ravelo, periodista especializado de la revista Proceso. Los ajustes de cuentas entre carteles de la droga son desde hace tiempo habituales en México (550 desde comienzos de año) pero el fenómeno de las decapitaciones no tiene más de dos años. Los kaibiles "usan para decapitar el cuchillo kaibil, que es como una hoz, mientras que parece que los mareros lo hacen con 'cutter' o hilo, como para cortar queso", añade este autor de dos libros de referencia sobre los carteles y los barones de la droga. En el colmo del horror, los zetas lanzaron en septiembre cinco cabezas decapitadas sobre una pista de baile de una discoteca frecuentada por los miembros de un cartel rival, en el estado de Michoacán (sudoeste). Y hace diez días se difundieron imágenes de video en Internet del antes y después de la decapitación de un sicario del cartel del Golfo. Esta última ejecución parece ser un ajuste de cuentas en el seno de la organización, dado que el cartel del Golfo se ve sacudido por una guerra interna que ha dejado decenas de ejecuciones, incluyendo varias decenas de policías. La noche del sábado, en la capital del estado de Guerrero (sur), un policía fue ejecutado en un restorán delante de su mujer y sus hijos. El arresto en 2003 del barón de la droga Osiel Cárdenas, seguido de su extradición en diciembre pasado a Estados Unidos, desató una crisis en la organización. "El cartel del Golfo tiene sus disidencias internas, pero ante todo van a privilegiar el negocio. La guerra interna y las ejecuciones no afectan el negocio", dice Ravelo. En un artículo del lunes, el diario La Jornada confirma esta tesis señalando que la ola de violencia tiene como origen el conflicto en el seno del cartel del Golfo. Los enfrentamientos más violentos oponen sin embargo al cartel del Golfo contra el de Sinaloa, sobre todo en el balneario de Acapulco (estado de Guerrero), sobre el Pacífico, y en la región de Monterrey, en el noreste de México. El viernes, el corresponsal en Acapulco de la principal cadena de televisión mexicana, Televisa, fue acribillado por razones aún desconocidas. Los carteles de Sinaloa y del Golfo "se disputan el control del país", dice Ravelo, que subraya la incapacidad de las autoridades mexicanas en retomar el control de la situación y en la corrupción de la policía. Los carteles mexicanos (Sinaloa, Golfo, Tijuana y Juárez) son los principales operadores del narcotráfico entre Colombia y Estados Unidos, primer mercado mundial. Desde su toma de funciones, el 1 de diciembre, el presidente mexicano Felipe Calderón ha movilizado más de 20.000 soldados y policías federales para luchar contra la producción y el tráfico de droga, sin efectos evidentes.

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