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Guatemala se convirtió en productor de drogas

Ciudad Guatemala. Agencia PL. | 15 de Agosto de 2012 a las 00:00

Guatemala descendió un escalón negativo en la cadena de la droga, al pasar de ser un país de tránsito, una bodega, un lugar de consumidores y ahora uno de fabricación, señala este miércoles el editorial del diario Prensa Libre.

Un día después de que las autoridades guatemaltecas confiscaran 17,6 toneladas de pasta de cocaína procedente de Taiwán, el rotativo señala que cuando llega materia prima de cualquier producto es porque existe un sitio donde será procesada y convertida en algo más caro.

Según el texto intitulado Un paso más en la cadena de la droga, tal importación implica que los dedicados a este negocio ilícito consideran que en Guatemala hay facilidades para operar a causa de pocos controles en las aduanas, en los caminos y escasa información de inteligencia, incluso la complicidad de personas ubicadas en puestos claves.

Desde hace dos años se ha hablado de la existencia aquí de numerosos laboratorios clandestinos, organizados por narcotraficantes internacionales, recuerda el artículo.

Esta realidad, advierte Prensa Libre, obliga a analizar qué debe hacerse para contrarrestar en algo el efecto en la sociedad guatemalteca.

Lo ocurrido aviva el debate sobre cómo actuar, cuando hoy unos consideran como solución la despenalización de los narcóticos y otros prefieren pelear de manera frontal contra el narcotráfico y sus tentáculos, pese a la sangre y altos costos que implicaría.

De acuerdo con cálculos de expertos, cita el impreso, la proporción de las cantidades decomisadas de estupefacientes o de precursores, normalmente está por debajo del 15 por ciento.

Eso significa que por esta nación centroamericana ya deben circular con cierta libertad cientos de toneladas de esas sustancias ilegales, cuyo efecto principal es aumentar la corrupción y poner al país al borde de la ingobernabilidad o de la clemencia de los criminales y la virtual eliminación práctica de los mecanismos y organismos legales, analiza el periódico.

Remarca el cotidiano que quienes aquí enfrentan la lucha contra las drogas arriesgan su vida todos los días y a toda hora y tienen sueldos bajos, factor fundamental para que sucumban ante la tentación del dinero fácil y la certeza de la impunidad.

La decepción ante la ingratitud es el peor factor para que las fuerzas legales decidan cambiarse de bando, fustiga Prensa Libre al respecto.

 


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