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El Río Tempisque de Costa Rica, se está muriendo

Por Esteban Rojas Sáurez, diario Al Día, de Costa Rica. | 22 de Abril de 2007 a las 00:00
En el río Tempisque, los cocodrilos no pueden nadar en un 75 por ciento de su cuenca, y tampoco los peces en el 40 por ciento de las aguas. El pronóstico sobre la salud del Tempisque es muy reservado por las diversas "enfermedades" que lo aquejan. El río Tempisque nace en la cordillera volcánica de Guanacaste (provincia vecina a Nicaragua) y posee una longitud aproximada de 144 kilómetros. Además, en su parte más ancha tiene 900 metros. Durante el verano, el río tiene un caudal aproximado de 8.000 litros de agua por segundo. Sin embargo, se han concesionado 21.000 litros por segundo en la zona de Ortega, en Santa Cruz, donde sólo lleva 1.600 litros. Lo anterior significa que el Tempisque tiene concesionada más agua que la que corre por su cauce durante la estación seca. Según Jorge Jiménez, Director de la Organización de Estudios Tropicales, el río está sobreconcesionado, pues, "en 25 kilómetros, su caudal pasa de 8.000 litros a solo 1.600". Una de las partes más críticas es la que se encuentra entre la desembocadura del río Palmas y la del río Cañas, ya que en esta época también cuentan con muy poca agua en su cauce. Por un lado, los pesticidas y la materia orgánica han ido "intoxicando" el río rápidamente y, por el otro, está "desangrándose", pues sus afluentes se encuentran secos, el fango es uno de los principales protagonistas y los humedales van desapareciendo a pasos agigantados. Expertos señalan que más de 21 mil litros de agua por segundo están concesionados para el riego de las plantaciones de caña, arroz y melón. Bernie Marín, del Instituto de Pesca y Acuicultura (INCOPESCA), manifestó que "el Tempisque se está muriendo", pues en ciertas áreas del cauce no hay el oxígeno necesario para que las especies que habitan el río puedan desarrollarse. Según comentó Marín, los problemas que afectan el Tempisque son muy complejos, pero uno de los más graves es la contaminación de la cuenca con los desechos orgánicos que producen los ingenios de azúcar, arroz y melón. "Los desechos orgánicos necesitan de oxígeno para descomponerse y, cuando caen en el cauce, lo toman del río. En algunas áreas, por ejemplo, en la desembocadura del río Cañas, no hay oxígeno en el agua, lo cual significa que no hay vida", explicó Marín. Varias especies de peces como el guapote y el róbalo son muy difíciles de encontrar, a pesar de que son nativas. "Un pez necesita, por lo menos, cuatro miligramos de oxígeno por litro de agua, pero eso no se da en el Tempisque", añadió Marín. Por su parte, Antonio Cascante, de la Junta de Desarrollo y del Comité del Ministerio de Ambiente y Energía de la comunidad de Ortega, en Santa Cruz, aseveró que todos los pobladores se están viendo afectados por la "enfermedad" del río. El agro, la industria turística, los pescadores artesanales, el comercio y hasta la salud de los vecinos se ven perjudicados. Según Francisco Ramos, funcionario del MINAE y del Área de Conservación Tempisque, muchos de los humedales de la cuenca media del Tempisque desaparecieron para darle paso al cultivo de caña de azúcar. "Lo que pasa en la cuenca media, lo que es la deforestación y la destrucción de hábitat, afecta desde Santa Cruz hasta el golfo de Nicoya", advirtió Ramos. La sedimentación es como un cáncer que está consumiendo poco a poco el cauce del Tempisque. El río Palma, que es uno de sus afluentes, también es víctima de la sedimentación y, para recorrerlo, hay que movilizarse en una lancha conocida como "pantanera", pues su cauce está invadido por el fango. En la desembocadura del Tempisque se observan con claridad playones de más de 20 metros de longitud que se hallan totalmente cubiertos de lodo, y donde los cocodrilos se movilizan con enorme dificultad. El director de la Organización de Estudios Tropicales, Jorge Jiménez, aseguró que los cocodrilos y los peces son los principales afectados por los bancos de lodo. "Lo más preocupante es que en esta época del año es cuando muchas especies de peces y cocodrilos se movilizan por el río para aparearse, pero no lo pueden hacer, pues no hay río, solamente lodo", explicó Jiménez. Pero los problemas del río Tempisque no solo perjudican a estas especies, sino también a aves y a monos, sin olvidar a quienes viven cerca de él. Jiménez dijo que los desechos orgánicos y la gran cantidad de agroquímicos que caen al agua, debido a la siembra de arroz, melón y caña de azúcar, están afectando el golfo de Nicoya. "La marea roja podría ser un efecto directo de esta contaminación". Mientras tanto, los pobladores de Ortega se quejan constantemente del sabor del agua. Entre otras muchas, el ibis blanco, las iguanas, los pájaros chocuacos, los monos cariblancos, son especies en peligro de extinción en la zona.

No todo está perdido

Las principales empresas agrícolas que se encuentran en las márgenes del río Tempisque, empezaron a realizar esfuerzos para sacar menos agua y, de esta manera, afectar menos su caudal. Mario Jiménez, gerente general de la azucarera El Viejo, en Santa Cruz, explicó que, hace cuatro años, la azucarera, en conjunto con la empresa El Pelón de la Bajura y CATSA, construyeron un canal para traer agua desde el proyecto Arenal, a fin de que cada empresa tuviera unos 3 metros cúbicos de agua por segundo, es decir, 3.000 litros de agua. "Lo que estamos buscando es disminuir el impacto sobre el río Tempisque. Aquí, en El Viejo, tenemos concesión para sacar agua, pero ahora solo estamos sacando 800 litros de agua por segundo", señaló. Según Jiménez, la empresa cuenta con varias trampas de separación de aceites y grasas, y con un canal sedimetador con una laguna, para evitar una mayor contaminación de la cuenca del Tempisque.

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