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El Salvador despide a un defensor de Teología de la Liberación

MiPunto.com. Desde San Salvador. | 25 de Abril de 2007 a las 00:00
Centenares de salvadoreños rendían tributo este miércoles al religioso salvadoreño-español Francisco Javier Ibisate, uno de los últimos representantes de una generación de jesuitas defensores de la Teología de la Liberación, de la cual sólo sobrevive Jon Sobrino, amonestado en marzo por el Vaticano. Los restos de Ibisate, fallecido el martes a los 76 años, eran velados en la capilla "Jesucristo Liberador" de la Universidad Centroamericana (UCA), en el sector suroeste de San Salvador, donde se agolpaban campesinos, estudiantes y religiosos procedentes de diferentes puntos del país para brindarle el último adiós al sacerdote que durante 40 años fue maestro de economía. Llegados muy jóvenes de España, la generación de jesuitas encabezados por el que fue rector de la UCA Ignacio Ellacuría, estableció en El Salvador las bases de una sociedad crítica, desde la perspectiva de la Teología de la Liberación y de la llamada "opción preferencial por los pobres". Ellacuría, así como otros cinco sacerdotes jesuitas y dos mujeres, fueron asesinados por el ejército salvadoreño el 16 de noviembre de 1989. Sólo Ibisate y Jon Sobrino se salvaron de la masacre al encontrarse fuera de la universidad. Frente al ataúd de Ibisate, en una emotiva homilía, Jon Sobrino se refirió al papel desempeñado por una generación de la que es el único sobreviviente. "De distinto temperamento, unos más radicales, otros más afables, de distintos conocimientos. Unos más especulativos filosóficos-teológicos, de distintos apostolados, unos ejerciendo más el ministerio sacerdotal y más dados a decir misa fuera; otros reflexionando más sobre la palabra, todos (los sacerdotes) fueron hermanos, esa es la herencia que nos dejan a todos", exclamó Sobrino. "A aquella generación ya pertenecemos muy poquitos, hay gente mucho más joven, pero por mí no crean todo lo que oigan, pero sí piensen en que hubo gente como Ibisate, Ellacuría, Jon Cortina y Amando López y que todos llegaron y llegamos a formar una familia bastante bien avenida", recalcó el censurado Sobrino. Nacido el 24 de agosto de 1930 en Vitoria, en el país Vasco, España, Ibisate llegó a El Salvador en febrero de 1967 y de inmediato se incorporó a la junta de directores de la UCA, donde puso sus conocimientos de economía al servicio del análisis crítico de la realidad que vivía este país centroamericano. Tras recordar que Ibisate "era el jesuita más conocido y más querido dentro de la universidad", Sobrino señaló que escribió innumerables artículos sobre la economía mundial, desde la perspectiva de los pobres porque "era la opción por los pobres de un intelectual". "Su ilusión (la de Ibisate) era aportar un grano de arena o más para que en este planeta desquiciado, que sigue desquiciado, aunque nos dicen que no tanto (...), que en este planeta prosperara la verdad y la vida, esa era su ilusión", enfatizó. Pero en esa generación de jesuitas intelectuales no todo fue armonía y Sobrino recordó que en los años setenta, después de la reunión de la conferencia del episcopado latinoamericano en Medellín, Colombia (1968), "no todos los jesuitas pensábamos igual en la UCA, ni en el país, ni en la provincia ni en el mundo". Recordó que a Ibisate "le asustaba un poco la radicalidad" de Ignacio Ellacuría con las nuevas ideas sobre la misión de la iglesia que impulsaba la denuncia profética. Con el asesinato del sacerdote Rutilio Grande, "todo cambió", según Sobrino, por cuanto "su sangre derramada nos dio a todos una nueva luz y también a Ibisate y nos hizo a todos los jesuitas más hermanos, no perfectos, ustedes recordarán pleitos, pero en el fondo más hermanos". Este miércoles, en un mensaje enviado desde Toledo, España, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, destacó el apostolado del extinto sacerdote de "trabajar por los pobres desde su profunda sabiduría". La tarde de este miércoles, tras una misa de cuerpo presente el cofundador de la UCA será sepultado en su parroquia, la capilla Jesucristo Liberador de la prestigiosa universidad.

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