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La resurrección del añil alienta esperanzas en El Salvador

MiPunto.com. Desde San Salvador. | 4 de Mayo de 2007 a las 00:00
Kessia Zelaya se considera una mujer emprendedora. A sus 34 años dirige en la pintoresca ciudad de Santiago Nonualco (sur) una microempresa dedicada a teñir prendas de algodón con añil, un colorante natural que le pinta la esperanza para aliviar su pobreza y la de su familia. Un pequeño local en Santiago Nonualco sirve como taller y sala de ventas de "Teñido los Nonualcos" en donde Zelaya, junto a otras dos personas, tiñe las ropas con añil que, luego de realizar diseños o dibujos, quedan impregnadas con el tradicional color azul que da el colorante natural. "Trabajamos con poquita materia prima porque de momento sólo contamos con dos o tres clientes fijos que nos compran la mercadería, que consiste en camisetas, camisas o pantalones, y cuando un cliente nos pide algo más como pequeños bolsos de algodón también los teñimos", aseguró Zelaya a la AFP. Para llevar adelante su proyecto buscó ayuda técnica, que le proporcionó el "Programa Fortelece" de la Cooperación Técnica Alemana (GTZ). "GTZ nos han dado asistencia técnica sobre teñido y cómo comercializar los productos", afirmó Zelaya, tras recordar que, en promedio, las ventas de su negocio alcanzan entre 600 y 900 dólares mensuales que destina al pago de salario a sus ayudantes y compra de materia prima, principalmente el índigo, el colorante de la planta de añil que adquiere a 42 dólares el kilo. "Poco a poco vamos vendiendo la mercadería, y yo participo en ferias locales donde vendo la ropa y me promociono. La idea es que el negocio vaya creciendo poco a poco", dijo en tono seguro Zelaya, que con su negocio ayuda al sustento de su familia. Otro visionario es don Secundino Pérez, de 64 años, un vivaz campesino que ve en la siembra del índigo la posibilidad de aliviar su pobreza en la zona rural de la ciudad de Sonsonate, 66 km al oeste de San Salvador. "Recuerdo que antes mirábamos las plantas de añil sin interés, hoy nos hemos juntado varios compañeros para sembrar unas cinco manzanas (unas 3,5 hectáreas) de añil y en otro pedacito de tierra sembramos maíz y frijol", aseguró don Secundino, tras señalar que una entidad no gubernamental le asesora a él y otra docena de campesinos en la producción del añil. Actualmente el precio del índigo de añil en el mercado internacional ronda en promedio los 60 dólares el kilo, y una hectárea produce unos 40 kilos de índigo al año, el colorante azul característico de la planta. La inversión anual por hectárea se eleva a 500 dólares, según don Secundino. Conocido por los indígenas en el idioma nahuat como "Xiuhquilit", que significa "hierba azul", el añil resurgió a una mínima escala como producto agrícola de exportación a mediados de la década de los años 90 en la zona oriental de El Salvador, y desde entonces el cultivo ha registrado un incremento. Hoy existen en el país unos 130 productores de añil, algunos de ellos asociados en pequeñas cooperativas.

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