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Demandan a importadora catalana por relación con el jarabe envenenado en Panamá

Agencia EFE. Desde Barcelona, Catalunya. | 9 de Mayo de 2007 a las 00:00
La empresa importadora catalana Rasfer Internacional fue demandada ayer por abogados de la compañía panameña Medicom con relación a un caso vinculado con la muerte de más de cien personas tratadas con medicinas contaminadas. Valentín Jaén, uno de los abogados de Medicom, dijo que la demanda contra Rasfer se presentó ante el Ministerio Público de Panamá, que investiga las muertes por la ingesta de medicinas contaminadas con dietileneglycol, utilizado como excipiente, en lugar de glicerina pura, por el laboratorio de la Caja del Seguro Social (CSS), centro estatal de atención médica a trabajadores. Jaén señaló que la querella formal contra Rasfer «es por la alteración de los documentos y otros actos dolosos» en los que incurrió la empresa española al suministrar a Medicom el dietileneglycol que luego la compañía panameña suministró al Seguro en la creencia de que era glicerina. La versión ofrecida ayer por la gerenta de la firma catalana, Susi Criado, es completamente opuesta a la que se plantea en Panamá. Criado negó cualquier relación de la empresa con el fármaco y explicó que el distribuidor del grupo Medicom en Panamá, Ángel de la Cruz, actualmente encarcelado, les pidió en el 2003 glicerina pura de la más barata, que se le sirvió a través de un agente de China que certificó con un boletín de análisis que el producto era glicerina pura en el 99,5%. Criado asegura que en el 2006 la Agencia Española del Medicamento les pidió los documentos relativos a esa importación, y quedó patente que el boletín de análisis de la glicerina que suministraron no coincidía con el que portaban de Panamá para que lo reconocieran. La gerenta de Rasfer subraya que el boletín que se les mostró estaba falsificado por Ángel de la Cruz y que, en vez de glicerina pura, decía «glicerina USP» (farmacopea de EEUU), tenía cambiadas las fechas de fabricación y caducidad y no era el mismo que ellos tenían. Además, apunta que cuando Medicom vendió el producto no tenía licencia para comercializarlo en Panamá. Desde Rasfer se cree que la CSS panameña debería haber hecho un análisis al recibir el producto.

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