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Afirman que la educación es el talón de Aquiles del desarrollo de Panamá

Ciudad Panamá. Agencia PL. | 1 de Febrero de 2013 a las 11:35

La educación es el talón de Aquiles en la aspiración de Panamá de lograr un desarrollo económico equiparable con el alcanzado en algunos países del sudeste asiático o ciertas monarquías del golfo Pérsico.

Tanto la Asociación de Empresarios como la Cámara de Comercio y otras instituciones que tienen que ver con la economía y las finanzas, insisten en que el gobierno de Panamá tiene que mejorar sus índices de calidad en el sistema de educación si realmente desea niveles de desarrollo como el de esos países emergentes.

La ministra del sector, Lucy Molinar, impulsa una denominada transformación curricular que ha provocado controversias, sobre todo en los gremios docentes donde se estima que no es efectiva y adolece de errores, insuficiencias y es discriminatoria. Diputados de la oposición también la rechazan.

Yadira Pino es una activa dirigente nacional de la Asociación de Educadores de Veraguas (Aeve), la agrupación más importante del gremio panameño, la cual tiene ideas muy específicas de todo lo que ocurre en la educación panameña.

En una entrevista con Prensa Latina en Santiago de Veraguas, donde está la sede, la dirigente de Aeve expuso con lujo de detalles esos criterios.

PL.- La ministra Molinar señala que hace mucho arrastran los problemas de la educación en Panamá y que el país tiene por lo menos 30 años de atraso en cuanto a desarrollo escolar.

YP.- Bueno, ese es un argumento que se ha repetido mucho. El problema es que lo toman como justificación todos los gobiernos que pasan por nuestro país para hacer reformas que no han conducido a nada, unos dicen reforma estructural, otros curricular y han provocado movilizaciones populares contra ellas como las de 1979, que fueron muy graves.

A partir de allí se han dado cambios y adecuaciones ineficaces porque han sido decisiones improvisadas que no se basan en diagnósticos, estudios o una interpretación real de los indicativos psicoeducativos como deserción, cobertura, reprobado, aplazado, que dicen si realmente hay un avance o no de la educación.

PL.- Pero Molinar dice que la transformación ha dado resultado.

YP.- Nosotros podemos incluso admitir que sí ha habido avances porque se han dado adecuaciones en los programas que han permitido algunos adelantos. Pero no son óptimos. Podrían ser mejores, el problema es que las políticas que se aplican no van acorde con la necesidad social de la población panameña.

Los gobiernos han respondido a los intereses de los sectores económicos que dominan el país, por eso tenemos una población educada que no ejerce su papel como trabajador ni profesional y eso se convierte en un problema.

PL.- Entonces ustedes se oponen a ese programa.

YP.- Bueno, nosotros como sector docente hemos venido resistiendo esas reformas estructurales porque no profundizan en la calidad de la enseñanza, ni tampoco se ha dado una política educativa estatal que dirija el presupuesto a mejorar las condiciones superestructurales, más recursos dinámicos, más alimentación requerida a los estudiantes, a que a los aportes de los padres de familia no sea solamente económico, sino a favor de la calidad de la enseñanza, y que los jóvenes se sientan motivados a estudiar.

Hay una gran cantidad de jóvenes fuera de las escuelas a pesar de que se aplicó una transformación curricular a la cual no nos llamaron.

Pero esa transformación no ha sido la panacea ni ha resuelto los problemas porque la cobertura ha bajado. Uno de los principales objetivos planteado por la ministra era resolver el problema de la cobertura, pero sigue baja, y a pesar de ella hay más jóvenes en la calle, más pandillas, más drogas, más deserciones, más reprobados y aplazados y eso nos preocupa porque no puede ser que después de tantas inversiones los resultados sean contrarios a lo que se ha hecho y se ha gastado.

PL.- La ministra Molinar tiene un punto de vista diferente.

YP.- Es que la ministra, al no ser educadora, tiene la desventaja de no enfocar bien el problema. Por ejemplo, el alto índice de reprobados no se debe a una mayor exigencia en la escuela, sino a problemas sociales que se están dando en las familias, que son muchos y que inciden en que los jóvenes rechacen ir a la escuela, no porque no quieran estudiar sino porque tiene otras prioridades y preocupaciones. Es un problema psicopedagógico.

PL.- ¿Se puede hacer algo al respecto?

YP.- Es muy complicado porque es un asunto social, pero en el plano docente nuestra intención es que los especialistas hagan un estudio de la situación social de los jóvenes y de esa manera canalizar los problemas que tienen.

Pero, repito, que esos bajos indicadores no son debido a los problemas de exigencia. Imagínese que llegamos a un punto en el que a los estudiantes teníamos que presentarles hasta en cinco ocasiones la convocatoria a exámenes, la misma prueba.

PL.- ¿Lo relaciona con la transformación curricular actual?

YP.- Venía desde antes pero se ha agudizado con la transformación porque realmente el nivel de exigencia ha bajado.

Mire, esta transformación curricular se aplica en 2010, a mitad de curso. Incluso los docentes empiezan la transformación sin tener su programa. ¿Qué hicieron los profesores?, Bueno, usar programas anteriores, no competentes, y lo poco o mucho que se ha hecho ha sido por el compromiso del docente para echar adelante el currículo.

Entonces sí hay contradicción entre lo que dice la ministra y la realidad porque ella nunca habla de cifras porque esos números son contrarios a las inversiones que se han hecho. Ella ha sido la ministra que mejor presupuesto ha tenido. Empezó con 798 millones de dólares y este año le asignaron mil 154 millones.

PL.- Los empresarios dice que la educación es la piedra de traba para alcanzar mayores metas.

YP. Es que este es un problema interinstitucional y no solo del Ministerio de Educación que no puede resolver por sí mismo los problemas sociales. Tiene que haber una política de varias instituciones apoyando el esfuerzo de solución de los problemas que esos jóvenes tienen en sus hogares. Hay una desintegración interfamiliar muy grande, jóvenes con embarazo precoz, por ejemplo, pero son cifras que no se manejan o lo hacen de forma insuficiente.

No hay correspondencia entre la transformación curricular que supuestamente se hizo en la enseñanza media y los planes de estudio de las universidades. Están totalmente desligados y por eso los jóvenes que pretenden ingresar en las universidades van a fracasar nuevamente.

PL.- ¿Las transformación curricular les fue consultada a ustedes?

YP.- Fue impuesta. Hubo dos momentos en que se iniciaron conversaciones con el gobierno anterior, pero cuando entró la actual ministra en el año 2009 nuestros gremios trataron de concretar esas negociaciones y que nos sentáramos en una mesa para analizar las transformaciones que se dieran pero con los docentes.

PL.- ¿Cuál cree usted que es el principal problema de la transformación curricular?

YP.- El principal nudo es la cantidad de escuelas para aplicarla. La ley exige que para establecer cambios de esa naturaleza se tomen como base escuelas pilotos; eso significa que no pueden ser muchas, máximo 10, cantidades pequeñas que permitan hacer una evaluación continua, manejar las evaluaciones, tener los resultados y luego aplicarlos al resto de las escuelas.

PL.- ¿Otros problemas?

YP.- Uno muy importante. El modelo educativo tiene que responder al desarrollo de la sociedad, no puede responder al crecimiento económico de un sector, y es allí donde estriba el problema. Nuestra concepción va en esa vía: si el modelo económico, o el modelo educativo se aplica por el Estado, con el gobierno que sea, tiene que responder al desarrollo de la población, de la sociedad, no de un grupo particular.

Quería explicar esto para oponer esa realidad a ese discurso ya gastado de que la educación en Panamá tiene 30 años de atraso. Mire, ¿como es posible que si un país tiene 30 años de atraso en su educación pueda tener un crecimiento económico sostenido del 10 por ciento? Si la población es analfabeta, no respondiera, o no hay educación ese crecimiento no hubiera sido posible simplemente porque ese es un resultado del rendimiento de los profesionales y de los obreros calificados.

PL.- ¿Cuál es la alternativa que ustedes plantean?

YP.- Que el sistema educativo se enfoque hacia los sectores que más necesita el país y no solamente hacia lo comercial o el Canal de Panamá, porque la nación tiene una riqueza natural muy extensa. Hay tierras muy productivas, pero si al productor nacional se le da los insumos y se prepara al joven para que pueda dictar políticas agropecuarias, no tendríamos necesidad de comprar alimentos a otros países y aprovecharíamos al máximo los recursos naturales.


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