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Atrás quedó el café y ahora Concepción de Ataco intenta promover el turismo para superar la pobreza

MiPunto.com. Desde Concepción de Ataco, El Salvador. | 11 de Mayo de 2007 a las 00:00
Con las viviendas pintadas de vivos colores y enclavada en la denominada Ruta de Las Flores, la ciudad cafetalera de Concepción de Ataco, a 100 km al oeste de San Salvador busca superar la pobreza con el turismo. La otrora próspera ciudad de Ataco, que disfruta del clima de las alturas por estar a 1.275 metros sobre el nivel del mar en la sierra Apaneca-Ilamatepec, comenzó a ver la pobreza en la mayoría de sus 22.000 habitantes hace diez años, con la caída de los precios internacionales del café. La idea de pintar y hacer murales en las parades de las casas fue de la pintora y escultora Cristina Pineda (29), que hace cuatro años llegó con su esposo a la céntrica casa de sus abuelos en Ataco. Convencido de que el turismo podía ayudar a generar empleo para superar la pobreza, en el 2005 el alcalde Oscar Oliverio Gómez, retomó la idea emprendió la tarea de darle color a la ciudad con el beneplácito de los habitantes. La inciativa del edil - un experimentado capitán-piloto - tuvo su primer triunfo en el 2006, cuando el Ministerio de Turismo salvadoreño declaró a Ataco como "el pueblo más pintoresco" de la Ruta de Las Flores, que también integran Salcoatitán, Juayúa y Apaneca. "Estamos buscando superar una economía muy pésima, porque los que teníamos cafetales no teníamos dinero para asistirlos y las cosechas ya no fueron iguales, y porque además la mano de obra escaseaba por la migración", declaró por su parte a la AFP el caficultor Jorge Cardona, de 70 años. La depresión generada en el sector fue tal que a falta de empleo "las esposas de los campesinos se fueron a trabajar de domésticas a San Salvador y los esposos se quedaban en el hogar dándole de comer a sus hijos", se lamentó Cardona. Como propietario de la finca "Almunga", la cual produce café de estricta altura, Cardona espera la llegada del domingo para instalar su puesto de venta en la plaza central de Ataco, donde comenzó a funcionar un festival gastronómico. "Ahora siento que me va mejor, porque vendo mi café en estas pequeñas bolsas (de un kilo) a los turistas que llegan", señaló el productor salvadoreño. También han empezado a surgir tiendas de artesanías, restaurantes y pequeños hoteles en la periferia. Pero la tienda de artesanías más visitada por los extranjeros es la de Cristina Pineda, por cuanto dispone de un antiguo "telar" donde en forma artesanal cinco hombres confeccionan manteles y otras prendas de vestir. "El ambiente de Ataco es mucho más tranquilo que el de San Salvador. Aquí nos quedaremos para siempre", aseguró sonriente Cristina. El aumento del trabajo ha llevado a la artista y a su esposo a subcontratar carpinteros, hojalateros y talladores, dando empleo a más gente. A diario, la meseta de Ataco -donde el viento sopla con intensidad- recibe la visita sobre todo de turistas extranjeros, pero el movimiento se intensifica los fines de semana cuando llegan cerca de 4.000 personas, según estadísticas de la alcaldía. En 2006, el turismo tuvo un repunte en El Salvador, al totalizar ingresos de 862 millones de dólares, lo que significó un crecimiento de 35,8% y un aporte al PIB del 3,8%.

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