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Confusos motivos en incidente de embajada rusa en San José

MiPunto.com. Desde San José. | 12 de Mayo de 2007 a las 00:00
Una supuesta estafa, aunada a una severa crisis económica familiar, serían los motivos que llevaron a un refugiado de Kirguistán a retener por varias horas el viernes a una persona en la embajada de Rusia en Costa Rica, en un incidente que provocó confusión y alarma en todo el país. Roman Bogdanyants, de 20 años, retuvo a su coterráneo Andreij Yurenkov por casi cuatro horas en una habitación de la embajada de Rusia, para exigirle la devolución de 30.000 dólares que sus padres invirtieron en un fallido proyecto de siembra de piña en un sector del norte costarricense. Andreij es hijo del presunto estafador, Olev Yurenkov, quien habría engañado a la familia Bogdanyants, que desde hace dos años reside en Costa Rica. Los Yurenkov arribaron a territorio costarricense en el 2004, precisó la prensa local. Dentro del inmueble, en el apacible barrio Escalante al este de la capital, estaban otras ocho personas, incluido el embajador ruso Valery Dmitrievich Nicolayenko y otros diplomáticos quienes nunca estuvieron en riesgo, afirmaron autoridades, ya que estaban en otros compartimentos. Tras su rendición, Bogdanyants fue llevado al II Circuito Judicial en donde enfrentará cargos por secuestro extorsivo o por el delito de privación de libertad. "Técnicamente cabe el delito de secuestro, pues se hizo una exigencia de dinero, lo mínimo por lo que se le debe acusar es el delito de privación de libertad agravada, ya que utilizó un arma de fuego para retener a la otra persona", explicó Jorge Rojas, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Según las investigaciones, el encuentro entre Roman y Andreij en la embajada fue casual, lo que derivó en un enfrentamiento a golpes primero y la posterior retención del segundo amenazado con una pistola calibre 25. "Cuando mi hermano lo vio (a Andreij) se enojó mucho y fue por eso que se puso agresivo y violento. Lo que él quería es que le devolvieran el dinero que nos robaron y que nos ayudaran a volver de nuevo a Rusia", declaró Arlem de 13 años al diario Al Día. El agresor llegó a la sede diplomática a pedir ayuda para su familia, golpeada por una crisis económica, ya que subsisten con la venta de repostería típica de su país y con el arreglo de electrodomésticos descompuestos y computadoras, tras quedar con las manos vacías por la fallida inversión en un proyecto que resultó inexistente. "Nosotros lo que queremos es volver a Rusia, donde está mi abuela, y que nos devuelvan la plata que nos robaron, es mucho dinero", insistió Arlem. No es la primera vez que ocurre una crisis en una representación diplomática en la capital costarricense. El 27 de julio de 2004, un policía costarricense encargado de la seguridad de la embajada de Chile mató a tres funcionarios chilenos y luego se suicidó a causa de un conflicto personal que mantenía con los empleados de la embajada.

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