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Huyeron del terror a Nicaragua y ahora son una próspera cooperativa en El Salvador

Por Gloria Silvia Orellana, diario Co Latino, de El Salvador. | 22 de Mayo de 2007 a las 00:00
"La Cooperativa La Nueva Esperanza", conformado con sobrevivientes de la masacre de El Sumpul, ocurrida el 14 de mayo de 1980, no sólo quiere producir la tierra, sino, industrializar sus productos. Alfredo Núñez, vicepresidente de la cooperativa, recuerda el extenuante viaje que realizó junto a otras familias desplazados, antes de su llegada al Zamorano, en el Bajo Lempa, donde se ubica la cooperativa que cuenta con 101 socios. El cooperativista recordó que tras abandonar el Sumpul, se instalaron en un refugio ubicado en el Barrio San Jacinto, en San Salvador, donde posteriormente decidieron partir hacia Nicaragua. "Vino un extranjero, era un inglés, no recuerdo su nombre y nos dijo que podíamos irnos a Managua, Nicaragua o nos podríamos ir a Inglaterra… todos decidieron Managua, porque así no nos íbamos lejos de nuestra tierra, de nuestra gente", recordó. Los desplazados retornan en 1990, el escenario de la violencia por el conflicto armado estaba presente, pero la necesidad de volver al país, les hizo tomar la decisión para terminar con su exilio voluntario. "Cuando venimos a ver estas tierras a todos les gustó, estábamos ya en el país y la gente pronto paró sus champitas de plástico, cartón, nos sentíamos felices de estar ya en casa", recordó. Ahora estos salvadoreños, bajo el proyecto de "Reconversión Productiva", que les brindó CÁRITAS de El Salvador, filial Santiago de María, han conformado una cooperativa que les permita no sólo mejorar la seguridad alimentaria del grupo, sino mejorar su productividad para comerciar. La reconversión productiva consiste en "la identificación y fortalecimiento en las comunidades de la siembra de variedades criollas y nuevas actividades agrícolas, forestales y ganaderas, no tradicionales, cuyo procesamiento les de un nuevo valor agregado en nuevos productos y prestaciones de servicio de calidad". Núñez afirmó que junto a CÁRITAS han podido explorar la siembra de frutales, así como, de maíz criollo, que les permitan buenas cosechas. "La cooperativa tiene 600 manzanas, de estas 4 son para el mango, estamos comenzando a trabajar en eso y nos ofrece un buen mercado, tenemos las variedades Tommy, Juli, Jade y Panades, venimos trabajando en esto desde el 2005", comentó. Las proyecciones de industrializar la producción frutal en la cooperativa la Nueva Esperanza, inició con la plantación del marañón, del cual elaboran jalea, miel, vino y pulpa para refresco. "Esto nos da nueva expectativas y experiencias dentro de la actividad agrícola, se ha dado trabajo a 12 mujeres que se encuentran en nuestra planta donde se procesa la fruta y vamos a trabajar con el mango y el coco", aseguró. Marisol Méndez , jefa de la planta y socia de la cooperativa, explicó que el proceso que realizan para pelar, despulpar y envasar el producto final se da bajo las más estrictas medidas de higiénicas y control en el manejo de productos comestibles. Algunos productos los comercializan sin intermediarios, puntualizó CÁRITAS de El Salvador, con este tipo de programas, pretende hacer énfasis en la organización y desarrollo local comunitario.

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