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Otro reencuentro entre desplazados de guerra en El Salvador

Diario Co Latino, de El Salvador. | 23 de Mayo de 2007 a las 00:00
Don Timoteo Alemán dio por fin un abrazo de cariño a su hijo Ramón Alemán Menjívar, luego de 26 años de su desaparición forzada, ocurrida durante el conflicto armado en la década de los años ochenta, en el país. El reencuentro se realizó en el cantón San José, El Carao, departamento de Chalatenango, y estuvieron presentes María (hermana biológica) y su familia; sus tías maternas y sus sobrinos. Ramón nació el 15 de febrero de 1972 en el cantón Huizúcar, Nueva Trinidad, departamento de Chalatenango, al norte de El Salvador. En 1981, Ramón vivía con su padre y sus hermanos en Huizúcar, en esos días, efectivos del Destacamento Militar #1 asesinaron, con lujo de barbarie, a Luis Alemán, hermano de Ramón, quien tenía 15 años de edad. Timoteo Alemán, se vio obligado a huir a Honduras, él también era perseguido por el ejército sin ninguna razón. Ramón se quedó con su hermana mayor, María, tiempo después Ramón se va a vivir con su tia materna llamada Josefina, quien lo tuvo viviendo un tiempo en Nueva Concepción, Chalatenango, zona donde constantemente habían enfrentamientos entre la guerrilla y la Fuerza Armada. El temor se apoderó de los residentes obligándolos a salir y buscar refugios en otros lugares. En el transcurso de esos constantes movimientos, Ramón, fue llevado a la comandancia local ubicada en el Cantón El Limón, en Chalatenango. Pasó un tiempo en la Comandancia como niño que hacía los mandados para los soldados destacados en el lugar. Un día, uno de los soldados del que se desconoce el nombre, se encariñó del niño y le prometió llevarlo donde su familia que residía en Zacatecoluca. Este soldado, se lo llevó a la terminal de oriente, lugar donde abordarían el autobús a Zacatecoluca, pero por motivos desconocidos el militar dejó al niño esperándolo en dicha terminal y jamás regresó por él. Ramón, sin saber dirección alguna, solamente por haber escuchado el nombre del lugar a donde se dirigían, abordó el autobús y fue allí donde se encuentra con la señora Marina Campos, quien viajaba de San Salvador a Zacatecoluca, ya que ella trabajaba en un puesto del mercado de San Salvador. Esta señora al ver al niño solo le preguntó por sus padres y él niño respondió que sus madre había muerto y de su padre no sabía nada; al ver la situación de soledad del niño le preguntó por demás familiares y él no le dio una respuesta concreta. Ella le preguntó que si le gustaría ir a vivir con ella y su familia (su esposo y sus hijas), a lo que el niño le dijo que sí. Desde ese día, Marina Campos y su esposo han cuidado a Ramón como hijo propio. En mayo de 2007, Marina Campos, por medio de una amiga conoce de Pro Búsqueda y cuenta la historia de su hijo Ramón y solicita se le ayude a encontrar a la familia biológica de él, desconociendo si alguno de ellos vivía. Durante estos años, Ramón pensó que su familia había muerto, sólo tenía de ellos un «papelito» donde estaba escrito el nombre de sus padres, su fecha de nacimiento y lugar de nacimiento; lo que facilitó la investigación y localización de su familia biológica. Este reencuentro es un sueño cumplido gracias al trabajo de Pro Búsqueda y al Padre Jon Cortina, quien desde el cielo sigue haciendo realidad el sueño de muchas familias salvadoreñas.

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