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Pandillas no son peor fuente de violencia en Centroamérica

LaVoz.com. Desde Washington. | 23 de Mayo de 2007 a las 00:00
Las pandillas juveniles conocidas como "maras" operan en los siete países centroamericanos con un total de 70.000 miembros, pero no son la fuente más crítica del alto índice de violencia y criminalidad que afecta a la región, según un informe de las Naciones Unidas difundido el lunes. Junto a las pandillas están la geografía, el subdesarrollo, tráfico de drogas, historia de violencia de los estados y la corrupción pública que contribuyen a debilitar el capital humano y social, afectar negativamente el clima de negocios y socavar la democracia, según el informe "Crimen y Desarrollo en Centroamérica". Antonio María Costa, director de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen, dijo en la presentación del estudio que en Centroamérica "hay países pobres atrapados en una encrucijada, con una enorme población de jóvenes y altos índices de desempleo y desigualdad en los ingresos". El informe, presentado en la sede de la Organización de los Estados Americanos, es el primero de su tipo que elabora las Naciones Unidas sobre Centroamérica. El trabajo, según Costa, demandó más de un año y fue realizado en coordinación con organizaciones multilaterales como la propia OEA y el Banco Interamericano de Desarrollo. José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, dijo que el informe debería llamarse más bien "crimen y pobreza" por la relación directa entre ambos fenómenos sociales e hizo notar que el tema no era nuevo para la organización que ya le ha dedicado tiempo y recursos a su estudio y discusión en años recientes. "Desde hace varios meses nosotros venimos insistiendo en que el tema de la violencia debe ser parte de nuestro discurso político cuando hablamos de política pública, gobernabilidad, desarrollo y democracia", dijo. "Espero que el trabajo que vamos a seguir haciendo vaya en esa dirección... para ver más atención y más cooperación en este aspecto". El informe considera como Centroamérica a Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. En la mayoría de ellos, afirma, la historia reciente está plagada de conflictos de guerras civiles y la respuesta autoritaria a los levantamientos insurgentes. Agrega que los más afectados por el problema de las pandillas son Honduras (con 36.000 miembros), Guatemala (14.000) y El Salvador (10.500). Le siguen Nicaragua (4.500), Costa Rica (2.660), Panamá (1.385) y Belice (100), para un total de 69.145 en la región. Esas cifras son mayores que las calculadas por los gobiernos que dan un total de más de 100.000 en la región y unos 30.000 en Estados Unidos. Las autoridades afirman que las pandillas son también la principal fuente de crímenes violentos, así como de consumo y tráfico de drogas. Pero, según el informe de las Naciones Unidas, las estadísticas no permiten atribuir fehacientemente la responsabilidad de los maras en el auge de la delincuencia y el consumo y tráfico de drogas en Centroamérica. En Honduras se afirma que las maras son responsables de la mayor parte de los delitos cometidos en el país, pero el informe dice que menos del 5% del total de todos los delitos son cometidos por menores de 18 años, grupo de edad en el cual se insertan mayoritariamente los pandilleros. En El Salvador, las autoridades sostienen que las maras son responsables del 60% de todos los homicidios, pero "tampoco resultan claras las pruebas". Las investigaciones del Instituto de Medicina Forense de ese país sólo pudieron atribuir a las maras alrededor del 8% de los homicidios ocurridos con armas de fuego en el 2002. En Guatemala, un reciente estudio policial señala que de 427 homicidios ocurridos en el país en el 2006 sólo pudo atribuirse 58 de ellos (14%) a las pandillas.

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