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En Guatemala crecen las iglesias evangélicas, pero no en la política

Agencia Reuters. Desde ciudad Guatemala. | 28 de Mayo de 2007 a las 00:00
Miles de feligreses evangélicos de Guatemala celebraron el domingo la apertura de su mayor templo en Centroamérica, en donde los grupos protestantes están reduciendo el dominio católico. La Iglesia de la Hermandad Cristiana, que alojó a alrededor de 12,000 personas cómodamente sentadas, estaba tan saturada que incluso los guardias tuvieron que retirar a algunos feligreses durante una misa a la que acudió el presidente Oscar Berger. Los protestantes, quienes se autodesignan como evangélicos o miembros del Pentecostés, ahora representan el 40 por ciento de la población total de Guatemala, por arriba del 6 por ciento que tenían en 1981. Sus iglesias y agrupaciones también controlan decenas de estaciones de radio y televisión. "Dios puso su mirada en Guatemala", dijo Rodolfo Mendoza, el pastor de la Casa de Dios, una de las mayores iglesias. "Guatemala es uno de los países en donde más crecimiento de la Iglesia Evangélica ha habido en los últimos 30 años en todo el mundo", agregó. Las pequeñas iglesias protestantes, especialmente aquellas evangélicas que se centran en propagar su fe hacia fieles potenciales, han actuado con mayor rapidez que la Iglesia Católica en los pequeños poblados que han surgido al margen de las ciudades latinoamericanas en décadas recientes. Los grupos evangélicos han ganado popularidad al concentrarse en el combate al consumo excesivo de las drogas y el alcohol, en el que están sumidos una mayoría de los pobres en la región. Pero el aumento no se ha trasladado a la política en Guatemala, que tiene elecciones presidenciales en septiembre. El candidato evangélico, Harold Caballeros, un pastor retirado que ha prometido corregir el corrupto sistema político de Guatemala, se está quedando detrás de otros candidatos, con menos del 3 por ciento de las simpatías, según los sondeos de opinión. "No creo que todos aquí van a votar por él, somos una Iglesia pero en la política cada uno piensa diferente", dijo Javier Ramos, un vendedor de 54 años, en las afueras de la Iglesia de la Hermandad Cristiana. Incluso Caballeros reconoce que casi no tiene oportunidad de ganar votos en la justa, en la que compite con el economista centro izquierdista Alvaro Colom, quien encabeza las preferencias; contra el militar retirado Otto Pérez Molina y contra la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú. "En Estados Unidos desde el tiempo de los 'founding father' (fundadores) ha habido una manifestación de las creencias puritanas en la política", dijo Caballeros. "Aquí el evangélico ha creído que (la política) es pecado", agregó. A diferencia de los grupos religiosos en Estados Unidos, los feligreses evangélicos de Guatemala son desconfiados de la política, en parte por el comportamiento violento de los años 1980 de líderes como el despiadado dictador Efraín Ríos Montt, el primer presidente evangélico de Guatemala. "La gente va a dudar de Caballeros porque ya fue quemado por otros presidentes evangélicos del pasado", dijo Virginia Burnett, una experta en temas protestantes en Guatemala, de la Universidad de Texas. Ríos Montt encabezó una dura campaña insurgente en contra de los indígenas mayas de izquierda y ahora es buscado por genocidio por una corte española.

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