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Aplican plan para quitar tatuajes a pandilleros salvadoreños

MiPunto.com. Desde San Salvador. | 4 de Junio de 2007 a las 00:00
Un ambicioso plan para eliminar tatuajes a ex pandilleros en El Salvador emprendió el Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), como parte de un amplio "programa de prevención" de combate a las denominadas "maras". El programa para atender a los jóvenes se inició luego que la última semana llegaron al país dos máquinas láser, producto de una donación de la Unión Europea y de Estados Unidos, informó a la AFP el director del CNSP, Oscar Bonilla. "Hemos tenido una demanda de unos 320 jóvenes de los cuales el 60% procede de las pandillas y que han expresado el deseo de eliminarse el tatuaje de su cuerpo", comentó el director del CNSP. Bonilla dirige los programas del gobierno que tienen como fin prevenir que cada día más jóvenes se sumen a las violentas pandillas que operan en este país centroamericano y que según estimaciones de la policía sobrepasan los 10.000 a nivel nacional. Los tatuajes más conocidos en este país centroamericano como "tatoo" son expresiones de arte que se han ido modificando y haciendo menos visibles en el cuerpo de los jóvenes debido a los planes policiales represivos de "Mano dura" y en virtud a que la mayoría de salvadoreños piensa que surgió en las maras. Para ser "destatuados" por los médicos del Consejo de Seguridad en las modernas máquinas láser, los jóvenes deben presentar una solvencia de la Policía Nacional Civil y una constancia emitida por la Dirección de Centros Penales en la que consigne que no tiene "causas pendientes" con la justicia. Según Bolilla, los programas de "rehabilitación voluntaria" avanzan en el país tras indicar que "cada vez hay un grupo más numeroso de jóvenes que están dejando la participación en la vida violenta y sobre todo mujeres que abandonan las pandillas y que los tatuajes les representan una dificultad para incorporarse a la vida productiva". A pesar del esfuerzo de las autoridades y de los ex pandilleros, el director del Consejo de Seguridad lamenta que "la dificultad más grande" que afrontan -una vez se rehabilitó a los jóvenes- es que la empresa privada no brinda oportunidades laborales. "La empresa privada tiene que facilitar los procesos de integración de estos jóvenes que se equivocaron en el camino, pero que gracias a los programas que se impulsan han contado con la posibilidad de enmendar la ruta y están dispuestos a volver a la vida productiva", enfatizó Bonilla. Para rehabilitar a los miembros de pandillas, el CNSP dispone de programas comunitarios, asistencia en las cárceles y una granja de "internamiento voluntario", donde por un año los jóvenes se dedican a la producción de pollos y crean un fondo que luego les permite sumarse a la actividad laboral.

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